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Müller 2.0 fluyendo con Flick

La Bundesliga ha conseguido, a partir de su adelantada vuelta, que todos nos interesemos un poco más en sus jornadas, sus equipos y sus jugadores. Y, entre ellos, viene destacando de forma abrumadora el Bayern de Münich de Hans-Dieter Flick, que ya toca con los dedos un nuevo título liguero en gran parte gracias a las 15 victorias en los últimos 16 encuentros de competición que acaban de lograr. El técnico ex ayudante de Joachim Löw en la selección alemana ha recuperado la seguridad y el carácter ganador del todopoderoso club alemán, haciéndolo de nuevo la cabeza más visible de la Bundesliga ya no solo a nivel de resultados, sino también de juego. Además, viene realizando una excelente labor a nivel individual entre sus jugadores, entre los que ha ido recuperando viejas estrellas ya dormidas, potenciando otras que siempre estuvieron e incluso inventándose nuevos ídolos para el Allianz Arena.

Müller, Lewandowski o Davies son solo algunos de los beneficiados del trabajo de Flick en el Allianz.

Uno de esos grandes beneficiados, perteneciente al primer grupo, es Thomas Müller, probablemente el jugador más en forma del equipo junto a Joshua Kimmich o Alphonso Davies. Tras varias temporadas en las que dejó de ser aquel práctico y efectivo atacante capaz de ser siempre una amenaza para la defensa rival, ha encontrado su sitio en el sistema de Flick. El entrenador alemán le viene usando como mediapunta de su 1-4-2-3-1. Un sistema que, a la vez, identifica a cada jugador y cada seguidor del club con su historia y permite ejecutar un juego dominante, fluido y penetrante. Un dibujo además muy bien entendido y ejecutado por cada uno de sus hombres, que vienen disfrutando sobre el campo en las últimas jornadas mientras cada contrincante fracasa en el intento primero de comprenderlos y luego, y esto mucho más difícil, neutralizarlos. Con Manuel Neuer y David Alaba encargados de la salida de balón y Kimmich como capitán general en la distribución de pelota y juego, el sistema ofensivo del Bayern desborda con continuidad y suficiencia.

Y Müller se encuentra en el epicentro. Una zona que conoce bien, pues toda su carrera se ha movido ahí, en tres cuartos de campo, para participar primero a la hora de crear la ventaja y después para encontrar el espacio que le acerque al remate definitivo. Pero, en este nuevo Müller 2.0, se aprecian matices importantes. Si bien siempre fue un jugador centrado en la jugada y en la búsqueda del gol, ahora encontramos un futbolista más enfocado en el funcionamiento global del sistema ofensivo de su equipo. Ubicado por delante de la línea de balón, se mueve continuamente a lo largo y ancho del campo para buscar el espacio que le permita recibir y acelerar el juego, descongestionar con un apoyo y descarga o estirar a través de un desmarque de ruptura de dentro hacia fuera. Facilita cada jugada de su equipo y mejora cada idea y toque de sus compañeros, que lo encuentran como el aliado ideal a la hora de tirar una pared o buscar una salida. Y es que, además, los números no engañan.

Thomas Müller es el máximo asistente de las grandes ligas europeas.

20 asistencias suma ya esta temporada en los 30 partidos de Bundesliga que ha disputado el alemán, dato que engorda con los 2,5 pases claves que realiza por encuentro. La temporada pasada, en todo el campeonato no llegó a la mitad. En la campaña 2015/2016, su último año como gran goleador, consiguió 20 tantos junto a 5 asistencias. En el presente curso la tendencia se ha invertido, lo que confirma esa sensación de que, con la tranquilidad de ver a un Robert Lewandowski totalmente enrachado, se ha reconvertido en el clásico mediapunta que interaccionando con todos consigue que el juego fluya y que los demás engorden sus cifras. Pero siempre, y eso no ha cambiado, con ese gesto tosco y contundente a la vez, lleno de sangre germana, que probablemente nunca abandonó su rostro pero que en algún momento dejó de infligir tanto miedo. Ahora, de nuevo, aterra a todos a la espera de poder dominar también la Champions League.

Andrés Sánchez

Andreas Gebert / Pool

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