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Un creador echado a banda

Establecer una comparación de este mismo punto en el tiempo con justo hace un año siempre será caprichosa. Después de todo lo que nos ha tocado vivir -y aún estamos viviendo- casi cualquier momento en el tiempo tomado saldrá ganando en comparación con el actual. Si nos ceñimos al plano deportivo, esto puede cambiar según la entidad. Si nos dejamos caer por Mestalla y nos retrotraemos a hace un año nos encontramos con una situación increíblemente distinta. Copa del Rey, presencia en Liga de Campeones y un proyecto sólido después de tiempo en la capital del Turia. Durante 366 días el equipo ha ejercido su ‘derecho’ a autodestruirse y navega con la aspiración de conseguir el pase a competiciones europeas, con la desazón que deja el arrebato de una realidad en tan solo un año. Sin embargo, no todo son aspectos negativos por Valencia. En esa nave que ha vuelto a un bravo mar abierto se pueden observar varios capitanes muy comprometidos con la causa. Uno de ellos es José Luis Gayá. El lateral izquierdo valencianista ha alcanzado la madurez futbolística y ha experimentado su confirmación como uno de los jugadores más importantes de la competición nacional. A sus 25 años, el de Pedreguer es uno de los futbolistas con más partidos en la historia del club con esa edad.

Las incorporaciones de Gayá por banda son interpretadas y ejecutadas de tal forma que se convierten en una de las opciones más claras en ataque.

Un rendimiento bastante notable desde la temporada 2014/2015 hacen de Gayá uno de los bastiones incuestionables e insustituibles de este Valencia CF. La última perla surgida de una enorme fábrica de laterales izquierdos con mordiente en los últimos años. A los Jordi Alba y Juan Bernat, dos laterales izquierdos de primerísimo nivel internacional, hay que sumar a Gayá, también con la misma valoración que los otros dos. Las estadísticas no reflejan a un lateral prolífico a nivel goleador ni en demasía en lo que a asistencias se refiere. José Luis Gayá es un jugador difícil de medir en números, pero basta con no quitarle el ojo de encima durante un partido para dar cuenta del gran abanico de aptitudes que es capaz de demostrar. Casi todas estas aptitudes se encuadran dentro del colectivo y no se entienden sin él. Desde la banda izquierda, el de Pedreguer es capaz de ubicar en ese costado la creación de juego de este Valencia que en el medio presenta un jugador de la talla de Parejo. Cuando el centro del campo está demasiado congestionado y el capitán valencianista no puede imponer su ritmo, la solución llega por la banda izquierda. La espectacular lectura de juego de Gayá proporciona siempre una salida clara por izquierda, siempre sumándose cuando debe y a la altura que el partido demanda en cada momento.

El esquema valencianista, tanto con Marcelino primero como con Celades después, venía ubicando a Soler en la banda derecha, a pierna natural. Pero con la aparición de Ferran como un fijo del once che, Carlos se vio obligado a aclimatarse al costado contrario, para dejar el carril diestro a un Ferran mucho más dañino en esa vertiente. Así pues, José Luis Gayá ha pasado de estar acompañado casi siempre por una irregular versión de Gonçalo Guedes a tener delante a su compañero Carlos Soler. La sinergia entre estos dos jugadores es mucho más natural que con Guedes. Gayá-Soler en la izquierda es presencia por dentro con interiorización del 8 valencianista y profundidad por la banda con las subidas del 14. No es de extrañar que, sin Ferran en el terreno de juego, las acciones ofensivas del Valencia se desequilibren hacia el costado izquierdo, al no tener una referencia que aporte profundidad en banda derecha. Todos los problemas que el conjunto valenciano está teniendo para encontrar un efectivo adecuado y de garantías para el lateral derecho no los presenta en la izquierda, donde todo son cosas positivas.

El lateral izquierdo valencianista ha alcanzado la madurez futbolística y ha experimentado su confirmación como uno de los jugadores más importantes de la competición nacional.

Además de leer, interpretar y elegir bien pegado a la banda izquierda, Gayá ejecuta casi siempre con acierto. Pocas acciones ofensivas más dañinas tiene este Valencia que los envíos al área de Gayá en subida, casi siempre en carrera y en una rápida acción de control y pase. Sin apenas pensar, dejando fluir el instinto y el gran pie que posee el 14 valencianista, sobre todo en situaciones de un contexto desfavorable. Las incorporaciones de Gayá por banda son interpretadas y ejecutadas de tal forma que se convierten en una de las opciones más claras en ataque. Sin embargo, ese gran pie izquierdo que posee está en plena lucha con las estadísticas. En la presente temporada solo ha conseguido una asistencia en La Liga (ante el Levante). Mientras que, eso sí, promedia un total de 4,3 centros desde la banda por partido, estableciendo la media de los últimos 10 encuentros de La Liga disputados. Gayá se suma a esa terna de laterales izquierdos de gran calidad que está sacando España y que se reparten dos puestos en la selección. Jordi Alba, Yuri, Reguilón, Grimaldo o Bernat son algunos de los nombres que compiten con un José Luis Gayá que, llegando desde la cantera, estando presente en los momentos más delicados y besando una Copa del Rey el día de su cumpleaños, se ha convertido en una referencia para todos sus compañeros sobre el campo y para cualquier aficionado al Valencia CF.

Christian Sánchez de la Blanca

David Ramos / Getty Images

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