Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Carlos Fernández, una de las sensaciones de la temporada en La Liga.
Jugadores

Mucho más que gol nazarí

Si bien vivimos constantemente en un proceso de adaptación; adaptación a un ritmo de juego diferente, a un fútbol sin público ni ambiente, a gradas virtuales y cánticos enlatados, a más cambios y pausas que nunca en los partidos.. hay cosas que permanecen invariables. Certezas que suman enteros a su condición de partida, aun desarrolladas en una situación de excepcionalidad. Hablamos de evidencias como la competitividad del Granada de Diego Martínez, su gran trabajo desde la pizarra y cómo todo ello se sustenta en las botas de Carlos Fernández.

El delantero sevillano, que forma parte del conjunto nazarí en calidad de cedido por la entidad hispalense, se ha ganado su importancia en el plan de juego de Diego Martínez. Siempre fue un recurso útil esta temporada para el Granada, pero le costó casi una vuelta entera asentarse en la titularidad. Primero fue el revulsivo de un Roberto Soldado al que la edad empuja a dosificar en minutos, después se hizo un hueco en el once acompañando y complementando al valenciano para finalmente ser la referencia ofensiva de un Granada que no deja de sorprendernos.

El Granada se ha caracterizado por ser un equipo pragmático, adaptable a las diferentes situaciones de partido. Sólido en trabajo y convicciones, es a su vez uno de los equipos que mejor emplean la estrategia a balón parado de La Liga. Un equipo que no es amigo de amasar grandes cuotas de balón sino que aboga por un estilo más directo, donde el juego de espaldas del punta, así como su capacidad de rellenar el área con celeridad resultan clave. Y en ese ecosistema, Carlos Fernández ha encontrado argumentos para brillar.

Su inteligencia posicional se demuestra con cada movimiento. Un futbolista tan útil fuera del área como letal dentro de la misma.

Su juego fuera del área, de espaldas a la portería rival, es clave para el Granada. Con la capacidad que tiene de utilizar su cuerpo para proteger la posesión, para saber interpretar la jugada y qué se le puede demandar en ella y siendo inteligente no solo para descargar el juego en pocos toques sino para saber cuándo debe atacar el área, hacen que el sevillano sea un delantero perfecto para el plan de juego de Diego Martínez. Un futbolista autosuficiente que mejora todo lo que gravita a su alrededor.

Posiblemente el Granada haya tenido que reinventar -o al menos matizar- su forma de presionar la salida de balón rival con su asentamiento en el once. Sin Soldado y con Carlos, esa presión no se ejerce igual. Sin embargo, tanto en los esfuerzos cortos como especialmente situándose inteligentemente en la línea de pase rival, el sevillano ha logrado ser una pieza útil en esa presión en campo ajeno, aunque este no sea un factor fundamental en el modelo de juego nazarí. Es esa amalgama de movimientos, combinando con maestría los desmarques de apoyo y de ruptura cuando son necesarios, y su acierto en área rival lo que ha permitido al Granada elevar su techo competitivo.

Tiene instinto en el área, ataca con brillantez la zona vulnerable y no le tiembla el pulso al definir. Características de delantero nato.

Y es que toda la inteligencia que demuestra a la hora de asociarse e interpretar el juego fuera del área la emplea también en el interior de la misma a la hora de anticiparse, buscar la mejor opción y definir. Siete tantos en su haber lo colocan al frente de la tabla de goleadores del Granada en La Liga. Una cifra que gana peso por todo lo que aporta el sevillano al juego nazarí. Su temporada lo está situando en el escaparate para ser una pieza importante en el Sevilla de Lopetegui la próxima campaña, un razonamiento lógico dado su gran rendimiento en la ciudad de la Alhambra. Lo que pueda ser el Granada de aquí a que finalice la competición dependerá en buena medida del fútbol que desprendan las botas de Carlos Fernández.

Dani Souto

Fran Santiago / Getty Images

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