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Fútbol en torno al balón

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En un lugar de Mánchester…

La vuelta del fútbol a la Premier League viene acompañada de una nueva atracción en los banquillos. No en forma de primer espada, sino de escudero. Juanma Lillo, entrenador entre otros muchos de Dorados de Sinaloa, Atlético Nacional, Salamanca o Almería, llega para acompañar a Pep Guardiola en su última bala con una liga casi otorgada y dispuesto a sumar para lo que venga después en el Manchester City. Una historia de ida y vuelta que vuelve a juntar a catalán y vasco en el mismo proyecto y que nos ofrece, al modelo inglés, la particular visión de Quijote y Sancho en algún lugar de Mánchester.

Y es que el currículum en la práctica de Juanma Lillo quizá parezca no acompañar su enorme vitola de teórico del fútbol y gran referente para algunas de las voces más autorizadas de este deporte como Menotti, Sampaoli, Olabe, Abreu o el propio Guardiola, que cruzó el charco al final de su carrera para aprender a su lado. El tolosarra siempre ha copado la creación de clips explicando su idea del fútbol, por curiosa y por enredada, pero ha conseguido el respeto de sus compañeros y de gran parte de los jugadores que en su día pudieron aprender con él. La realidad supera a la ficción y es que Lillo, más allá del ‘meme’ que se ha intentado crear sobre él, es uno de los mayores exponentes de la didáctica del fútbol en España. Pues, sin oscurecer su visión del juego con resultados, estamos ante (tal y como lo relata tanta y tanta gente de fútbol en todos los países) un cerebro privilegiado para ver, convencer y aplicar en un campo de juego.

Más allá de la imagen creada en torno a Lillo por clips de vídeo a menudo descontextualizados, estamos ante una de las mentes más privilegiadas del fútbol español, a quien admiran profesionales como Menotti, Olabe o Sampaoli.

En esta metáfora de Quijote (Guardiola) y Sancho (Lillo), los dos irán contra los molinos, por estar convencidos de la sensatez de su idea de juego. Dos enamorados de una forma de ver el fútbol que siempre han reconocido aprender el uno del otro y se han expresado admiración mutua durante toda su carrera. Fieles al juego de posición, al fútbol ofensivo, al toque y, sobre todo, a la idea de que lo esencial es ganar pero con el plus de jugar según sus principios, lo cierto es que Pep y Lillo, Lillo y Pep, parecen encajar antes de sacar las piezas del puzzle.

De esta manera podemos decir que el alumno (Guardiola) ha recurrido a su maestro para volver a renovar ciertas ideas en una Premier League para la que la novedad de su fútbol en las islas no es tan eficaz como en otros momentos. Esta intención de seguir avanzando pasará ahora por la mente de Lillo, que será su mano derecha para ver, analizar, debatir y entender cómo deberían encarar el futuro en la parte skyblue de la ciudad. Es de entender la curiosidad que suscite por tanto tener a dos enamorados de un fútbol que parece que tendrá más recorrido en Inglaterra y en el que podrán configurar bajo el diálogo de dos mentes casi sincronizadas lo que será el City de los próximos tiempos.

Un plan que no va solo hacia la liga, sino hacia el objetivo prioritario de la entidad citizen, que pasa por conseguir ganar una Champions League que se sigue resistiendo a pesar de la buena imagen y de los mimbres con los que ha podido contar siempre el técnico de Santpedor. Se une ahora un efectivo más, que aportará nuevas ideas, perspectivas y planteamientos, pero que sobre todo pone encima de la mesa la posibilidad de que Pep quiera discutir sobre lo que se está haciendo en el City. Sobre su idea, sobre cómo mejorarla y sobre cómo poder volver a dominar una Premier League que, este año, parece estar completamente teñida del rojo Liverpool de Klopp.

Miguel Ruiz

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