Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Rodrigo Bentancur, pieza clave en la Juventus de Sarri.
Jugadores

Bisagra charrúa

Despedirse de Andrea Pirlo es tan difícil que uno sabe que por mucho que lo intente, llenar su vacío es prácticamente una misión imposible. A la Juventus le costó un año y medio hasta que encontró una pieza con la que paliar su baja. Una inoportuna lesión de Claudio Marchisio activó un efecto dominó que llevó a Miralem Pjanic a convertirse en el regista del equipo consiguiendo, por fin, que alguien que respirase un fútbol similar al del extraordinario mediocentro italiano, tomara el relevo en la sala de máquinas.

Massimiliano Allegri, encontró su director de orquesta, pero seguía con un casting abierto para el ocupante del interior derecho. Con Blaise Matuidi como intocable en el sector opuesto, los problemas cardíacos de Sami Khedira hicieron que la zona diestra de la medular de tres de la Juve se quedara huérfana. Ahí fue donde, paulatinamente, fue entrando en escena Rodrigo Bentancur. El uruguayo estuvo dejando actuaciones positivas demostrando que el trabajo en la sombra que hicieron con él a su llegada a Turín, estaba teniendo el efecto deseado.

El joven centrocampista se convirtió rápidamente en un jugador muy útil por su versatilidad y rendimiento sin que se notaran algunos de sus defectos. Rodrigo ha ido demostrando que se desmarca del prototipo de mediocampista sudamericano porque, a diferencia de la gran mayoría, él no quiere estar en contacto permanente con el balón, sino que entiende el juego de manera diferente y ahí es donde radica su principal virtud: los movimientos sin pelota y la interpretación de los espacios. En Serie A no existen las mismas licencias defensivas que sí tenía nuestro protagonista cuando militaba en Boca Juniors; los equipos italianos aprietan y repliegan con mayor eficacia que en Sudamérica y por lo tanto el aprendizaje de Bentancur para su adaptación al ritmo europeo y las vicisitudes de su nuevo club, fue lento pero seguro.

Primero con Allegri y más tarde con Sarri, el charrúa ha mostrado una serie de cualidades que lo han hecho merecedor de convertirse en un jugador importante para la Vecchia Signora. Dentro del 1-4-3-3 (sistema más utilizado los últimos tres cursos en el equipo), ha actuado principalmente como interior derecho aunque también ha sumado bastantes minutos como mediocentro posicional cuando Pjanic no ha estado disponible. Es en la primera posición donde vemos su mejor versión. Bentancur es una pieza que otorga sobre todo movilidad por delante de la línea de pelota. Sus arrancadas desprendiéndose de la zona ancha permiten a la Juve ganar una altura extra que, de entrada, el esquema no tiene y profundidad estirando al bloque.

Son sus movimientos los que permiten entender mejor la importancia de Bentancur en esta Juventus.

Esos movimientos agresivos hacia delante influyen directamente en la disposición de sus compañeros. La asimetría y permuta de posiciones de la última línea provoca que el extremo derecho (Dybala) no sea un jugador que vaya a permanecer pinchado en banda, sino que abandona su posición para flotar en el carril central. Es aquí cuando Bentancur hace esas diagonales hacia fuera para compensar el sistema, permitiendo a Dybala tener la libertad suficiente para aparecer por dentro y que el lateral diestro no se vea en inferioridad teniendo un apoyo cercano con el uruguayo muy próximo a él. Podemos decir que Rodrigo es un compensador. Porque no solo ayuda a que la estructura no se desarme mirando hacia delante, sino que cuando los rivales marcan individualmente a Pjanic, el bosnio tiende a lateralizar su posición, entonces el ex de Boca ocupa la zona del pivote para mantener esa figura fundamental cerca de los centrales.

La Juventus, al igual que en su momento el Napoli y sobre todo el Chelsea el curso pasado, está presentando diversas dificultades que acompañan a Maurizio Sarri allá donde va. Porque los de Turín tienen síntomas similares a los de los anteriores clubes entrenados por el técnico napolitano. La Juve ha aumentado la cantidad de pases, domina con más decisión los encuentros y es un equipo que se ordena alrededor de la pelota. Sin embargo, el paso a ser un equipo más protagonista ha hecho florecer algunos déficits en sus ataques posicionales. Las posesiones suelen convertirse en plomizas y acaban, muy a menudo, siendo intrascendentes porque a la circulación le falta chispa y desborde en el último tercio. A pesar de contar con especialistas en acelerar el juego como Douglas Costa o la omnipresencia por delante de la línea del balón de Cristiano Ronaldo, el mejor recurso para conseguir darle agilidad a esas posesiones está siendo Bentancur. Sus intenciones verticales tanto en el pase como en el movimiento rompen la monotonía del juego juventino. Ese rol de ir y venir según demande la jugada lo hace ser peligroso para los sistemas defensivos rivales porque el charrúa lee a la perfección los espacios libres a ocupar. Que la Vecchia Signora logre darle aire a su rígido sistema cuando se asienta en campo rival se logra gracias a la alta interpretación de las situaciones que tiene el uruguayo.

Dentro de los problemas que derivan del modelo de juego planteado por Sarri, Bentancur supone su mejor argumento para tratar de solventarlos.

Estamos hablando de un centrocampista que destaca en todo lo relativo al juego sin balón, pero no exento de otras cualidades que también lo hacen ser interesante cuando debe ser partícipe de acciones con el esférico. Sin ser un prodigio técnico, sí que cuenta con habilidad para el control más pase y para la conducción. Cuando tiene que llevar más peso dentro de la organización, Rodrigo juega fácil y con soltura y, sin contar con el alto rango de pase Pjanic, sí que posee más calidad e inteligencia para la construcción de las jugadas que Matuidi, Khedira o Ramsey. Es por ello que Sarri lo tiene también en cuenta como pivote cuando las circunstancias lo requieren. Activa a los jugadores de banda gracias a su genial desplazamiento en largo, arriesga en el pase vertical saltando líneas rivales y lo más importante: ocupa el lugar correcto cuando su equipo pierde la bola.

Es difícil adivinar cuál es el techo de Bentancur no solo por su juventud, también porque no se intuye en qué jugador se acabará convirtiendo. Lo que es innegable es el enorme potencial que atesora para que, bien como un potente interior o como un buen mediocentro, su futuro y sobre todo su presente sea realmente esperanzador.

Paco Mariscal

Marco Bertorello / AFP

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