Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Marco Asensio recuperando la sonrisa una vez más con el Real Madrid.
Jugadores

Sonríe Marco Asensio, sonríe Zinedine Zidane

Transcurría la madrugada del 24 de julio de 2019 cuando un Real Madrid que apenas estaba preparando la nueva temporada se veía las caras con el todavía Arsenal de Unai Emery. El conjunto de Zinedine Zidane caía al descanso por dos goles a cero en la capital estadounidense cuando el galo decidió dar entrada a Marco Asensio, que se enfrentaba a la temporada de su verdadera consagración como uno de los futbolistas capitales de todo un Real Madrid tras un año decepcionante del propio jugador y del equipo en general

El balear saltó al verde con voracidad y tremenda personalidad, y en tan solo 15 minutos, en los que lideró con jerarquía a sus compañeros participando en el primero y anotando el segundo en una excelente jugada, el Real Madrid logró igualar la contienda. Marco Asensio estaba siendo Marco Asensio. 

Sin embargo, tanto en la vida como en el fútbol, un instante puede cambiar el destino de cualquiera, tan caprichoso como, en ocasiones, cruel e inesperado. Apenas había pasado un minuto desde que la zurda de Marco había enviado el esférico a la escuadra derecha de la portería del Arsenal cuando el tiempo, en uno de esos momentos en los que un instante es capaz de congelar corazones, se detuvo y el silencio se hizo. Marco Asensio, en un esfuerzo defensivo, pisó mal sufriendo una compleja torsión en su rodilla que le provocó una grave y temida lesión. 

Tras ello solo vienen a la mente sus gestos de dolor y rabia, mordiendo la zamarra aquel día negra, como si de un presagio se tratara, como si supiera que en ese fugaz instante su vida iba a dar un giro de 180 grados. Sus compañeros, manos en la cabeza, no daban crédito, porque es difícil asimilar que un día en el que se puede salir por la puerta grande se acabe de tal forma en la enfermería, que un instante tan concreto puede marcar la vida de alguien de tal manera y que a Marco le esperaba el año más duro de su vida cuando se había preparado a conciencia para dar un golpe encima de la mesa.

En su corta carrera, Marco ha sufrido varios reveses en forma de lesión. Pero eso nunca le ha impedido recuperar su sonrisa.

Aquella madrugada la vida de Marco Asensio cambió, pero el destino, que un día es cruel y al otro te proporciona una oportunidad inesperada, quiso que, por circunstancias que ojalá no se hubieran producido nunca, Marco tuviera la oportunidad de disputar el tramo final de la temporada en condiciones mucho más parejas a las de sus compañeros debido a la inactividad, con más ilusión que nunca. El momento de recuperar su sonrisa había llegado. 

Y es que, en la noche del 18 de junio de 2020, concretamente 330 días después de su última aparición con la elástica blanca, Marco Asensio retornó a los terrenos de juego y apenas tardó 30 segundos en volver a demostrar que es uno de esos elegidos que el dios del fútbol ha tocado con su varita.  

Fue un momento en el que, al igual que 330 días antes, el tiempo se detuvo y congeló las instantáneas, pero esta vez ya no eran llantos: era la sonrisa de Marco, que volvió a hacer lo que ama de una manera que incluso excede cualquier sueño posible enviando a la red el primer balón que besaron sus botas.  

El destino, a veces cruel y caprichoso, parece que estaba decidido a equilibrar las cosas. Como si hubiese sido escrito previamente, el ‘20’ madridista reapareció en un partido crucial para el campeonato con gol y asistencia en tan solo quince minutos, curiosamente los mismos que le sirvieron aquella fatídica noche ante el Arsenal para ser igualmente decisivo.  

Ahora, con el calvario superado y la vuelta soñada, ha llegado el momento de Marco Asensio, aunque, por supuesto, no va a recaer gran losa de responsabilidad sobre sus espaldas, porque demasiada victoria es que Zidane ya pueda contar con él. Es tiempo de disfrutar y reencontrarse consigo mismo y con su zurda, esa que tanto han añorado los madridistas. Hablando ya del Marco Asensio futbolista surgen varios temas de análisis y debate que es momento de repasar y contextualizar en las siguientes líneas. 

La trayectoria de Asensio en el Real Madrid: cómo y desde qué posiciones ha influido


El balear llegó al equipo blanco durante el verano de 2016 tras una temporada cedido en el RCD Espanyol, donde ya dejó entrever su nivel. Desde el principio gozó de la confianza de Zinedine Zidane, que afrontaba su primera temporada completa al frente del conjunto de Chamartín, la cual, a la postre, terminaría siendo la más exitosa de la época moderna del gigante blanco, cosechando cinco de los seis títulos posibles.  

El técnico galo le cedió la titularidad al joven futbolista en su primer partido oficial: la Supercopa de Europa. Y Marco, como es habitual y seña de identidad en él, dejó su impronta en una de sus primeras intervenciones con un zapatazo descomunal que limpió las telarañas de la portería del Sevilla. Sin duda una carta de presentación demoledora para un chico que estaba debutando en una final continental y en partido oficial con el club más laureado de la historia. De hecho, hay un dato escalofriante que habla por sí solo: Asensio ha logrado ver portería en su debut en todas las competiciones con el Real Madrid, incluida su reaparición ante el Valencia. No es algo casual. 

Y es que Marco, pese a que todavía no ha logrado asentarse como titular indiscutible en el equipo en las tres temporadas completas que ya ha disputado, siempre ha tenido el don de la oportunidad. Recordados por todos son sus tremendos golazos ante el FC Barcelona, que le dieron la Supercopa de España al Real Madrid; su espectacular tanto al Bayern, descosiendo a Hummels para certificar el pase a semifinales de la Champions en el año de su debut o su gol ante la Juventus cerrando el partido en la final de Cardiff para levantar su primera Orejona.

Su impacto, especialmente en las grandes citas, siempre ha estado fuera de toda duda. Sin embargo, la falta de continuidad le penaliza.

Teniendo en cuenta su bagaje desde tan joven y su influyente rendimiento en citas clave, pues es preciso recalcar de nuevo que, pese a su edad, ya ha sido tremendamente decisivo en varias rondas finales de la Champions y varias finales de diversas competiciones, es inevitable preguntarse por qué Marco Asensio no ha logrado asentarse como titular en el club blanco. 

Evidentemente el Real Madrid, y más en el último lustro, en el cual ha firmado una época dorada en Europa, es un equipo en el que la competencia es feroz. Sin embargo, ello no ha eximido a Marco Asensio de disfrutar de muchísimos minutos y titularidades, si bien prácticamente siempre ha formado parte de esa llamada “segunda unidad de Zinedine Zidane”. Ello, sumado al esquema con el que mejor ha funcionado el equipo bajo el mando del preparador galo, ese anárquico 1-4-3-1-2 con Isco como mediapunta que dejaba fuera de la ecuación a los jugadores de banda, incluido un Gareth Bale en quien ya resulta complejo depositar esperanzas, no han sido factores favorables para la inserción de Asensio en el equipo titular, a lo cual se suma su excelente valor como revulsivo en partidos trascendentales. 

Sin embargo, en las actuaciones más impactantes de Marco Asensio en el Real Madrid a nivel individual encontramos varios patrones comunes que dejan entrever una respuesta bastante sencilla y meramente futbolística a la pregunta formulada anteriormente. Marco siempre era titular, gozaba de bastante libertad de movimientos y, curiosamente, Cristiano Ronaldo no estaba sobre el terreno de juego. Así fue ante el Sevilla en su estreno, ante el FC Barcelona en aquella memorable Supercopa de Europa o ante el Valencia en La Liga a los pocos meses de la anterior, cuando anotó un sensacional doblete. Y, curiosamente, sus mejores goles y jugadas son los anotados partiendo desde el sector derecho hacia el centro del campo, lo cual nos arroja otra evidente pista sobre dónde reside su gran potencial. 

La posición ideal de Marco Asensio sobre el campo 


Una vez analizado lo anterior es momento de lanzar al aire otra pregunta clave sobre Marco Asensio: ¿cuál es la posición que más le beneficia sobre el terreno de juego? 

En primer lugar, destacar que, si bien Marco reúne las características fundamentales de un mediapunta, Zinedine Zidane, que prefería a Isco en esa posición y que evidentemente quería explotar alguna de sus mayores virtudes, como son la conducción del balón y la velocidad a la que consigue ir con el esférico controlado, siempre le ha visto como un hombre de banda. Pero normalmente siempre de banda izquierda, lo cual choca directamente con sus atributos más poderosos y singulares: su excepcional disparo y su visión de juego. No obstante, en clave táctica, al menos de su primer Real Madrid, sí es una fórmula que, pese a limitar a Asensio, tenía mucho sentido colectivo, pues el balear actuaba como recurso clave en un 1-4-4-2 por banda izquierda y con su deliciosa zurda activaba la gran arma del Real Madrid de Zidane y, por consiguiente, de Cristiano Ronaldo: los centros al área. Evidentemente, que el Real Madrid debía potenciar a su gran baluarte y factor diferencial queda fuera de toda duda. De ahí que las actuaciones más impactantes de Asensio en el Real Madrid a nivel individual reúnan los patrones anteriormente citados.

Abrir el rango de pases y disparos hace que Asensio intervenga más y mejor. Un panorama que se le abre desde el costado derecho. 

Ahora bien, ya sin el portugués merodeando cual tiburón por las inmediaciones de la portería rival y con un momento absolutamente distinto del equipo tanto en juego como en composición de plantilla, sí se hace posible desde un apartado táctico, y a buen seguro Zidane lo tenía planteado así para esta temporada, el encaje ideal de Marco Asensio en el ecosistema blanco: la banda derecha. Porque, además, esa posición ha sido el talón de Aquiles del Real Madrid durante toda la temporada, que carece de un futbolista de talla mundial en la demarcación, con un Rodrygo aún en formación y un Gareth Bale cuya apatía ya ni siquiera sorprende. 

Es aquí cuando llegamos al punto clave de la cuestión: Marco Asensio es un verso libre sobre el terreno de juego. Se trata de un futbolista que suma prácticamente todas las virtudes que se le piden a un atacante moderno: excelente golpeo de balón, visión de juego, buen pase, capacidad de asociación, finura, velocidad en conducción, desborde… Si sumamos todas sus características estamos ante un jugador que, a su máximo nivel físico y mental, debe hacerse dueño de esa banda derecha del Real Madrid por mera cuestión de calidad. Un futbolista de potencial clase mundial. 

Sin embargo, como se mencionaba anteriormente, varias de estas virtudes quedan desvanecidas si a Marco Asensio se le lleva al sector contrario del campo, donde por supuesto también puede ser diferencial, pero donde prácticamente nunca podrá mostrar todo su potencial. El balear necesita partir desde la derecha para, con libertad, levantar la cabeza, ver campo tanto por delante como hacia dentro y dejar a su zurda fluir y combinar de cara con sus compañeros, así como potenciar su disparo desde el lado natural del golpeo. De hecho, aún está por ver si la fatídica lesión le ha restado facultades al futbolista, ya que se trata de un tipo de dolencia que históricamente ha afectado a la explosividad y velocidad de los jugadores que la han padecido, exactamente los puntos fuertes por los que Asensio ha jugado hasta ahora en banda izquierda. 

En definitiva, todo indica que, volcado hacia la banda derecha, un Marco Asensio a buen nivel puede ser realmente constante, diferencial y capaz de mostrar su tremendo abanico de virtudes. Es algo que, evidentemente, Zinedine Zidane sabe perfectamente pese a que en el pasado apenas le haya utilizado ahí por circunstancias de juego, esquema y particularidades de la plantilla. 

Si su nivel físico es bueno, el galo le entregará las llaves de la banda derecha del Bernabéu -y momentáneamente del Di Stéfano- para, desde la posición que más le potencia, encontrar su mejor versión y formar un tridente de una calidad asociativa sin parangón en el panorama europeo junto a Eden Hazard y Karim Benzema. Sin duda alguna, reaparecer de la manera soñada es la mejor medicina que existe para recuperar lo más pronto posible esa confianza perdida. 

Jugar como ‘falso 9’, ¿una opción más? 


Ante la baja de Jovic, la escasa confianza en Mariano como alternativa y la enorme carga de partidos en un momento de larga inactividad, que harán que Benzema deba descansar, cobra fuerza la opción de que Marco Asensio también pueda actuar puntualmente como falso 9 -lo cual ya estuvo probando Lopetegui el año pasado-. 

Los motivos, aparte de los meramente futbolísticos, pues sus cualidades se adaptarían sin mayor problema a un rol tan complejo y determinado, están también orientados a su protección y paulatina reinserción en el ritmo competitivo, pues no olvidemos que el balear lleva sin jugar un partido de fútbol de alto nivel 11 meses. 

Y es que, como falso 9, la explosividad a la que tendría que enfrentarse Marco Asensio sobre el terreno de juego nada tendría que ver con la de un extremo, algo sumamente capital por los factores lógicos post lesión que se han comentado anteriormente. Estamos hablando de reducir ostensiblemente su radio de acción, así como las jugadas de pura explosividad a las que nos tiene acostumbrados para acoplarlo puntualmente en un rol con mucha movilidad, pero que se desarrolla en espacios más reducidos y que le demandará menos esfuerzos físicos prolongados al internacional español.

Por cualidades no es su mejor rol, pero por las características de su lesión reciente jugar en la punta de ataque podría beneficiar a su progresiva puesta a punto.

Es, sin duda, por tales circunstancias, una opción que a buen seguro Zidane manejará en este final de temporada a la hora de confeccionar los equipos, pues no hay que olvidar que, pese a su reaparición soñada, ha sido prácticamente un año parado y no hay lugar para la pretemporada: el Real Madrid se está jugando dos títulos.  

Por el momento, en tan solo 15 minutos, Asensio ya se encargó de despejar algunas de las incógnitas más importantes. Quizá son cosas de genios bendecidos por la varita mágica del destino y protegidos por el dios del balón, pero también lo son de los luchadores, aquellos que trabajan en silencio y no se rinden. 

 Y es que en momentos así no hay colores: su sonrisa tras ese gol al Valencia fue la sonrisa de todo el planeta fútbol. Marco Asensio ha vuelto demostrando que lo importante no es cuántas veces golpee la vida, sino de qué manera se afronta cada golpe para volver más fuerte.

Javier Jábega

Javier Soriano / AFP

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