Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Marcos Llorente comienza a brillar en una posición en la que no lo habíamos visto.
Jugadores

Marcos Llorente sin etiquetas

Nunca nos podemos aventurar a decir que todo, tanto en el fútbol como en la vida, está ya inventado. Lo que ocurre es que solemos caer en la trampa de la cotidianeidad, de asumir que lo normal, lo corriente, es la norma, y que salir de ello no es algo que pase de lo meramente circunstancial. Como si fuera un simple chispazo de inspiración. En el fútbol cometemos el error de etiquetarlo todo, de ponerle un cerco a las cosas como si así nos permitiera entenderlo mejor, cuando quizás la mayor virtud del balompié es su imprevisibilidad, que sea precisamente indescifrable.

Quién nos iba a decir a nosotros, y al protagonista de este texto, lo que el fútbol depararía. Anfield abarrotado, el Liverpool de Jürgen Klopp en modo apisonadora invencible, unos octavos de final de la Champions League con el cuadro red como vigente campeón.. y un chico que recién empezaba a sumar minutos en su nuevo equipo, cuya confianza seguramente no sería la óptima y menos aún en esa situación, salta al campo en un rol que no se corresponde con la etiqueta que lleva asociada, y se convierte en el héroe inesperado.

A partir de entonces, y como si todo hubiese transcurrido en la más cotidiana de las normalidades, Marcos Llorente continúa asombrando a propios y extraños en una posición sobre el césped hasta la fecha desconocida en el madrileño. Su mejor versión llegó en la Selección Española Sub-21 y en el Alavés de la mano de Mauricio Pellegrino en la misma zona del campo aunque con dos sistemas diferentes.

Las condiciones de Marcos Llorente lo situaban como un pivote de un techo altísimo, pero ya se dejaban atisbar ciertos comportamientos que lo acercaban con atino al rol de interior.

Tanto siendo el pivote único con dos interiores acompañándolo como actuando al lado de un jugador de un perfil similar, Marcos destacó siempre por sus grandes capacidades defensivas: inteligente leyendo el juego a la hora de anticipar, gran capacidad física para el cuerpo a cuerpo y para abarcar mucho campo con su amplio radio de acción, velocidad y zancada para corregir permitiéndole defender al espacio o hacia delante, capacidad al corte y también en el juego aéreo.. un futbolista muy completo para un rol determinado pero que a su vez aunaba una serie de dificultades que le lastraban para ser el pivote perfecto y otra amalgama de características que en ese rol no podía lucir. Marcos Llorente estaba llamado a la medular, pero a su vez había cosas que ya apuntaban a permitirle abandonarla.

Y es que ese recorrido que le permitía ser el mariscal de toda la zona ancha también era capaz de reproducirlo con pelota. Las conducciones de Marcos Llorente compensaban el hecho de no ser tan fino en el primer toque. A través del descaro y su potencia en la arrancada, el ahora jugador del Atlético de Madrid rompía líneas desde la conducción; facilitaba a su equipo el asentarse en campo rival y ganar metros no desde el plano asociativo sino desde el físico, una ventaja que no siempre podía sacar a relucir si no había un compañero que cubriese el espacio a la espalda que dejaba libre.

Esas ataduras propias del puesto de pivote nos ocultaban un Marcos Llorente que Diego Pablo Simeone sí ha sabido aprovechar. El Atlético de Madrid, en una temporada de transición, con muchos nombres nuevos en el once, no está terminando de dar con la tecla, aunque los resultados por el momento le mantienen vivo en sus objetivos. En este contexto, Marcos no estaba encontrando regularidad en el doble pivote del Cholo. Y es que el Atlético es un equipo con muchas peculiaridades en su planteamiento. Tantas, que ni siquiera Llorente sabía cuándo y cómo podía sacar provecho de sus mejores y diferenciadas cualidades.

Útil para defender en un bloque bajo pero también cuando el Atlético decide presionar más arriba gracias a su capacidad para defender hacia delante. Pero el Cholo ha puesto sus miras especialmente en sus características ofensivas.

En escenarios donde el Atlético repliega y defiende en campo propio, Marcos Llorente prometía ser un gran activo a la hora de defender la parcela central. Sin embargo, es en esos contextos en los que encontrando espacios a la espalda de los rivales, el madrileño parece encontrar la situación ideal para avanzar metros desde su conducción y encontrar vías de escape para un Atlético de Madrid al que le está costando definir su plan en campo contrario. En estos escenarios, Marcos está permitiendo a los de Simeone ahorrarse dos o tres pasos, partiendo unos metros más arriba de su posición habitual y aligerando el proceso para llegar al área rival. Y no solo eso, también, con su nueva posición de partida, supone una herramienta útil a la hora de ejecutar una presión alta sobre la salida de balón rival.

Esa faceta de Marcos Llorente como interior la podíamos intuir, pues no pocas veces se atrevía a dar varios pasos adelante aun cuando era el pivote posicional del equipo. Sin embargo, en lo que más está sorprendiendo es en su capacidad para jugar todavía más arriba, actuando de espaldas a portería y teniendo una sorprendentemente positiva relación con el gol. A Marcos lo podíamos catalogar como ese pivote ‘de nacimiento’ (otra expresión probablemente muy equivocada) que reunía requisitos para ser también un gran interior o volante, pero no como un delantero que pudiera desenvolverse -aún con gesto torpe- en espacios más reducidos y agudizando su instinto para el gol. Y sin embargo, está funcionando a pleno rendimiento.

Sin duda Marcos Llorente siempre fue un proyecto de jugador de la más absoluta élite. Sin embargo, sus condiciones le hacían destacar en un rol que al final parecía encasillarlo. No era más que una etiqueta, pero ahí posiblemente resida nuestro error, en tratar de etiquetar y relacionar a los jugadores con una posición por poseer ciertos atributos. Marcos parece determinado a triunfar ya sea en su posición ‘natural’, en otra donde se permita sacar a relucir otras virtudes o directamente en una completamente nueva para todos. El madrileño está en un momento de su carrera en el que necesita jugar, ganar confianza, sentirse importante y derivado de ello tomar galones. Su más que demostrada versatilidad y su gran nivel en cada uno de los roles en los que se le trate de etiquetar, pueden ayudar a que el futuro de Llorente se cimente. Algo que seguro, visto lo visto, Diego Simeone agradece con cada minuto que pasa sobre el césped.

Dani Souto

Aitor Alcalde / Getty Images

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