Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Tres décadas después, los aficionados del Liverpool han podido celebrar un título de liga.
Reportajes

Cielo dorado

Treinta años (y mucho sufrimiento después) el Liverpool ha vuelto a ganar una liga. Atrás quedan todos los momentos que hicieron una maldición de la sequía en Anfield. Ahora, pasado el mal trago, toca pellizcarse para saber si es real.

Nuestro querido fútbol está escrito. Creemos que es imprevisible, pero no; estoy seguro de que es invención de alguien.  Un “alguien” que podría ser el mejor guionista del mundo por los giros que le da a sus obras. Por suerte, ese ente que dirige todo este mundillo ignoró los cantos de sirena de Hollywood por los del balón. Y hoy, por suerte también (pero esta vez para los Reds), le apeteció escribir que el Liverpool ganase su primera Premier League. Unos 30 años ha tardado el angelito, que se dice pronto.

El primer título liguero del Liverpool en tres décadas ha llegado cerrando el círculo, en uno de esos finales que tanto le gustan al guionista del fútbol. Si hace seis años un resbalón contra el Chelsea y un empate ante el Crystal Palace dejaban a los Reds con las manos vacías para alegría del Manchester City, justo fue al revés esta vez. Resbalaron los Cityzens contra los Blues -que le han cogido el gusto a decidir temporadas en las que no compiten por el título-, golearon los Reds a los londinenses como tuvieron que hacer en 2014 y toda una ciudad salió a la calle. Con distanciamiento social, pero ya se celebra un título que empezaba a parecerse al Cometa Halley: algo que solo pasa una vez cada 75 años.

Ese destino tan caprichoso deformó las imágenes imborrables del pasado para elevar aún más alto el título más anhelado del fútbol inglés.

Jürgen Klopp y cada uno de los que forman parte del Liverpool ya son historia del club. Atrás quedan los resbalones, los goles que no son por milímetros y el dichoso “Este año sí”. Qué poco voy a echar de menos repetir ese mantra a principios de agosto, como si de ello dependiese el devenir de la temporada. Ahora toca disfrutar algo que parecía que no iba a llegar nunca. Aún hay que esperar para la celebración multitudinaria en Anfield como la ocasión merece, pero no nos vamos a poner exquisitos después de esperar tres décadas para algo así. Solo podía suceder en este club esto de ganar el título más deseado en medio de una pandemia.

Ese día en el que se pueda celebrar el título quizás seré más consciente de lo que ha ocurrido. Porque mientras escribo estas líneas solo soy consciente de mi incredulidad. Y como yo, estará una ciudad ansiosa de gritar de alegría con los suyos, de soltar toda esa frustración acumulada durante nada menos que tres décadas. Se llorará, pero no como en Selhurst Park, sino como en Madrid. Steven Gerrard, Jamie Carragher y todas esas leyendas que no pudieron ganarlo en el campo lo celebrarán en la grada, pero como si ellos formasen parte de la plantilla. Porque si bien la medalla de campeones se la llevarán algunos integrantes del primer equipo, todo Red la sentirá como si se la pusiesen a él mismo.

Después de tantos años difíciles en los que el club rozó hasta la desaparición, esta Premier League es la luz al final del túnel. Es la muestra de que la constancia siempre tiene premio. Treinta años después, pero tiene premio. Es el final de una etapa en la que se ha sufrido, pero de la que el club sale tremendamente reforzado, porque no hay mayor recompensa que lo que te ha costado una vida entera conseguir. Este título es por todos los que han derramado una lágrima por este club.  Por los que, como Michael, ya no están. Por los que están, pero no son conscientes de la importancia de lo conseguido. Y, por supuesto, por los que vendrán. Si algo hemos aprendido de esto, es que, aunque pasen otros 30 años hasta la próxima Premier League (o como se quiera llamar entonces), en Anfield nunca nadie caminará solo. Porque por muy dura que sea la tormenta, al final siempre habrá un cielo dorado. 

Victor Dieguez

Christopher Furlong / Getty Images

¡Comenta!