Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Papu Gómez está mostrando una nueva versión lejos del área en la Atalanta.
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La madurez del Papu Gómez

Ni sus planteamientos defensivos con esas marcas al hombre tan arraigadas, ni su estilo vertical sumando muchas piezas por delante del balón, ni la agresividad de su sistema consiguiendo ser el equipo más goleador de Europa, ni tan siquiera la sutileza con la que, desde la pizarra, esconde todos los déficits del equipo. La mayor capacidad de Gian Piero Gasperini es cómo está consiguiendo exprimir al máximo a un grupo de jugadores que ni tienen la calidad de otras plantillas que deberían estar compitiendo por los puestos que ellos ocupan, ni por su cabeza había pasado jamás el llegar a hacer tantas cosas como las que el técnico está logrando que hagan.

El entrenador piamontés ha provocado que piezas que, a priori, no contaban con tantas capacidades técnicas ni los conceptos tácticos tan desarrollados, sean capaces de sacar de sí mismos una versión, en algunos casos, casi irreal. Hombres de un nivel medio como Hateboer, Gosens, De Roon, Pasalic, Toloi o Zapata, a día de hoy se encuentran entre los mejores en sus puestos en la Serie A. El preparador es capaz de convencer a cualquiera de que, con trabajo e implicación, su virtudes se pueden ver potenciadas y sus funciones multiplicadas.

El caso más paradigmático es el de Alejandro Gómez. El argentino está sufriendo una evolución en su juego que muy pocos podían intuir y que le está transformando en un jugador mucho más completo. De extremo gambeteador con una capacidad altísima para rajar sistemas defensivos desde banda izquierda trazando diagonales y buscando la frontal para perfilarse buscando el disparo o último pase, a compartir la doble mediapunta que dibuja el sistema junto a Ilicic y actualmente pasar a actuar en todas y cada una de las zonas del campo con libertad absoluta y una lectura sobresaliente para detectar cuándo, cómo y dónde aparecer según las necesidades del equipo.

La Atalanta desarrolla una idea de juego tan permeable, versátil y que se aclimata de tal manera a las circunstancias del encuentro, que observamos como la permuta de posiciones e intercambio de roles es algo habitual en los de Bérgamo. Lo ejecutan con naturalidad y eficacia. Dentro de este hábitat, El Papu ha ido sobresaliendo con el paso de las temporadas adaptándose no solo a lo que le ha demandado su técnico, sino también a lo que su desarrollo como futbolista ha ido precisando. Porque, aunque parezca obra y gracia de Gasperini, la realidad es que Gómez desde sus inicios ha ido teniendo cambios constantes en su posición sobre el césped.

La versatilidad del Papu Gómez y su inteligencia sobre el verde le han permitido crecer futbolísticamente bajo diversos prismas y en diferentes roles y posiciones.

Antes de dar el salto a Europa, él era el típico enganche puro que en Argentina florecía constantemente. Siempre actuando por detrás de un punta, así fue como despuntó en sus primeros años. De hecho, tal y como el propio Papu comentó hace poco, fue Simeone el que lo convenció para pasar a la banda: “En San Lorenzo el Cholo me tiró a un costado y me dijo: ‘vos vas a ir a Europa y por tu físico no te van a poner detrás de un delantero, te van a poner como externo’. Luego en el Catania él me puso de extremo en el 1-4-3-3 y hacía toda la banda porque defendíamos en 1-4-5-1”.

De esta forma cuando Gasperini llegó a Bérgamo, detectó que el Papu tenía condiciones para poder ser determinante en el carril central y fue él quien lo devolvió a zonas interiores. Con un esquema donde los extremos no existen, el argentino empezó a dominar el juego trazando mecanismos inversos a los habituales. De la diagonal fuera a adentro a partir de posiciones interiores y desde ahí poder caer a banda para apoyar a su carrilero. Un crecimiento que le dio galones y lo convirtió en una pieza imprescindible para el buen hacer de la Atalanta en los últimos cursos.

El último paso en su carrera le ha acercado a la base de la jugada, donde puede explotar otras de sus virtudes más lejos del área.

La última modificación táctica ha provocado que Gómez ya no sea ni extremo, ni segundo punta ni enganche. Ahora es un auténtico Playmaker que aparece en los tres carriles, en todas las alturas y allí donde la jugada demanda su calidad para que se mejore. Dentro de la estructura del equipo, los mecanismos son claramente ofensivos siempre que la pelota está en su poder. Carrileros pinchados en campo rival, una pareja de mediocentros de naturaleza llegadora y centrales que dividen marcas con su conducción. En este escenario, el argentino está teniendo que retrasar su posición para ayudar en otras fases del juego donde antes no intervenía. ¿Por qué? Pues porque ahora la mediapunta está cubierta con el desborde y determinación de Josip Ilicic, Duvan Zapata o Luis Muriel, jugadores capaces de juntar o estirar al equipo arriba y tanto a De Roon como Freuler no se les puedes limitar sin permitirles llegar constantemente a la frontal rival.

De ahí que el Papu esté mucho más involucrado en la construcción que en la finalización. Mucha presencia en los primeros pases, teniendo incidencia en la distribución y durante largos tramos siendo el auténtico organizador desde campo propio. Ante rivales sobre los que la Atalanta tiene cuotas muy altas de posesión, el argentino se instala en la zona del mediocentro, lanzando a sus pivotes a la espalda de la medular rival y encargándose de recoger los pases de su línea de centrales para darle sentido, con su creatividad y talento, a los ataques más posicionales. No obstante, sigue siendo igual de incisivo y dañino cuando asoma en la última línea, con la diferencia de que ahora elige el momento exacto para hacerlo.

Una evolución lógica porque por edad, Gómez ya no puede repetir tantos esfuerzos explosivos como antaño y porque su madurez lo ha llevado a tener una mayor interpretación del juego y por lo tanto habilidad para darle al sistema más cosas. Un manantial de recursos en diferentes partes del campo para un Gasperini que sabe cómo sacarle rédito en diversos contextos y situaciones.

Paco Mariscal

Gabriele Maltinti / Getty Images

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