Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Diego Martínez; el artífice de un Granada muy resolutivo.
Equipos

Obra y gracia de Diego Martínez

La calidad individual permite en muchas ocasiones sobreponerse al trabajo colectivo. El talento es el principal factor desequilibrante en esto del fútbol, pero no siempre es suficiente para alcanzar la victoria. Además, por presupuesto y objetivos, dos cuestiones íntimamente ligadas, el acceso a dicho talento se dificulta, pues es un bien escaso. Son este tipo de equipos los que deben refugiarse en el esfuerzo grupal para tapar la falta de calidad individual, pero cuando un equipo está tan bien trabajado como el Granada de Diego Martínez, muchas veces es el propio colectivo el que termina imponiéndose a rivales con mayores dosis de talento particular.

Si bien el Granada cuenta con jugadores que pueden desequilibrar un partido por sí mismos especialmente en su zona de tres cuartos, por lo que verdaderamente destaca el conjunto nazarí es por su sentido coral, por lo bien trabajados que están los automatismos tanto en fase defensiva como ofensiva. Intercalando sistemas con tres centrales con el 1-4-2-3-1 más habitual en el libreto de Diego Martínez, el Granada siempre se ha mostrado como un equipo sólido y con las ideas muy claras: férreos en área propia, atrevidos en la presión en campo rival, importancia de los carriles exteriores en ataque y preferencia por el juego directo.

Un equipo en constante movimiento pero siempre coordinado, sabiendo por qué se mueve como se mueve en cada circunstancia.

Recetas que, lejos de las individualidades, se entienden perfectamente desde el colectivo. Para aquellos a los que les guste ver un buen ejercicio defensivo, con el Granada encontrarán uno de los equipos más estimulantes de La Liga a la hora de hacer coberturas, permutas y siendo agresivos en la anticipación. Todo el equipo bascula con una gran coordinación, lo que permite tener ayudas constantes y sensación de equilibrar numéricamente cada ataque del rival en todos los sectores del campo. Una defensa muy bien estructurada que evidencia su trabajo también en campo contrario, con una presión organizada en sus hombres de ataque reservada para aquellos equipos que más pudieran sufrir en salida de balón, pues la adaptabilidad del plan de juego del Granada es otra de las grandes virtudes tácticas traídas de la mano de Diego Martínez.

Una serie de movimientos estructurales bien interiorizados que permiten al conjunto nazarí ser un equipo sobrio en defensa y que a su vez se desarrollan también cuando los de Diego Martínez son poseedores del balón. Las bandas, con Carlos Neva y Víctor Díaz en los laterales dando amplitud, cobran una especial relevancia para el juego ofensivo del Granada. Ya sea con laterales largos o carrileros, éstos abren el campo y dotan de profundidad al juego nazarí, con unos extremos por delante que hacen gala de una gran movilidad para compensar estas incorporaciones de los jugadores de segunda línea. Tanto Machís como Puertas, además de Carlos Fernández, siendo jugadores muy diferentes, comparten una serie de movimientos que permiten al Granada ocupar diferentes zonas del campo, progresar de fuera a dentro y dificultar su marca a los rivales. Unas permutas tan coordinadas en ataque como se dan también en materia defensiva.

El Granada demuestra semana a semana que es un equipo con una filosofía de juego muy marcada a la par que estudiada.

Todo esto responde al trabajo metódico y organizado de un técnico que es capaz de exprimir al máximo a su plantilla desde lo colectivo. Buena muestra de la disciplina táctica de Diego Martínez es el hecho de encontrarnos en el Granada a uno de los mejores equipos de La Liga en jugadas de estrategia, extrayendo muchos puntos a partir de acciones a balón parado. Un detalle más de lo trabajada que tiene la pizarra el técnico gallego, que ha conseguido clasificar por primera vez a Europa a un Granada que nos ha sorprendido a todos desde su aspecto más coral y que incluso llegó a ser líder en el primer tercio de campeonato. Un equipo que no necesita de la calidad individual para imponerse pero que puede tener recorrido en La Liga a lo poco que consiga sumar dichos argumentos desde el talento diferencial. Todo, por obra y gracia de Diego Martínez.

Dani Souto

Óscar del Pozo / AFP

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