Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Okay Yokuslu, una pieza clave en el sistema de Óscar García y su Celta.
Jugadores

Destruir para crear

Las expectativas van de la mano con la esperanza y la posibilidad de conseguir un objetivo. La colocación de dichas expectativas puede ser siempre un arma de doble filo en cualquier situación. En el fútbol, si cabe, pueden ser más polarizadas que en otros aspectos de la vida. El mercado estival que el Celta de Vigo realizó en 2019 fue para colocar altas estas expectativas, en cuanto a juego y resultados, de un equipo que quería huir de las negativas sensaciones generadas en la campaña 18/19. Los problemas pasados no se esfumaron mediante contrataciones de renombre y la herida ahondó en un proyecto cercano al naufragio. Óscar García asumió el reto y dotó al equipo de un equilibrio carente hasta entonces, que lo ha guiado a rozar la salvación en este momento de la temporada. Sin embargo, Óscar no ha actuado solo. El técnico catalán ha tenido a su disposición una luz guía que ha marcado el camino del equilibrio en el equipo. Okay Yokuslu, desde las costas del Egeo, llegó a Vigo y, en su segunda temporada, se ha asentado de forma definitiva como uno de los baluartes de Balaídos.

El trabajo de Okay y Smolov genera un contexto ideal para que los jugadores más creativos del Celta de Vigo saquen a relucir esa calidad que en ellos habita.

Desde tierras que han visto sucumbir numerosos pueblos militares en la península de Anatolia, Okay Yokuslu abandonó la competición turca para recalar en Vigo. Fue en la ciudad pontevedresa donde dio el salto a una liga superior. Durante dos temporadas se ha mantenido, con bastante regularidad, dentro del once titular celeste. Sin embargo, ha visto como por el banquillo del Celta pasaban hasta cuatro entrenadores en menos de temporada y media. Las variaciones en las directrices deportivas no han asegurado una tendencia clara en cuanto a forma de jugar desde su llegada. Con Óscar García está siendo importante realizando ese tipo de labores que se escapan de los focos en un deporte mediatizado a través del gol. Su afianzamiento en el equipo titular en la presente temporada se produce jornadas antes de que Lobotka –jugador clave en el centro del campo del Celta de Vigo– saliera del conjunto celeste rumbo a Nápoles. A partir de ahí aprovechó la oportunidad, asumió responsabilidades y ha acumulado galones en el equipo.

La confianza que le ha otorgado Óscar a Okay ha sido clave, ya que se trata de un jugador que tiene que mantenerse siempre concentrado en el encuentro para rendir con garantías. El centrocampista turco está brillando en las labores oscuras del juego. Ha aportado creatividad al trabajo de destrucción encaramado en el pivote del conjunto vigués. Además, ha tenido que adaptarse a la multitud de dibujos que el técnico barcelonés ha probado desde su llegada. Okay ha actuado como único pivote en un 1-4-3-3 y en un 1-4-1-4-1. Acompañado –sobre todo por Fran Beltrán– en un doble mediocentro, ya fuera en un clásico 1-4-2-3-1 o en un 1-3-5-2 que Óscar ha usado para disputar algunos partidos fuera de casa. Su trabajo defensivo es clave para que el Celta saque a relucir todo el juego que alberga la plantilla y esto lo consigue gracias a una gran habilidad en el robo, ya sea imponiéndose físicamente o segando el césped midiendo los tiempos. Esto lo combina con una depurada técnica para dar salida al balón tras la recuperación, lo que facilita que el equipo haga daño en transición. Da para un buen recopilatorio el gran número de fintas con balón que el turco ha dejado para aclarar el camino de un pase crucial: el ejecutado tras robo.

Su algo más de metro noventa de altura le ayuda a la hora de interceptar balones aéreos y ganar los duelos por arriba a los delanteros rivales que se retrasan buscando ese tipo de balones más frontales. Sus números así lo avalan: gana más de la mitad de los duelos aéreos que disputa con un 62% de éxito en la presente temporada. Pero su cabeza sirve para mucho más que para trabajo defensivo y duelos aéreos. Aunque en contadas ocasiones, el mediocentro turco se anima al ataque descolgándose con mucha inteligencia, midiendo siempre los riesgos, pero aportando en ataque sobre todo en un contexto de partido de ida y vuelta. Su importancia en el equipo ha crecido tanto que el único encuentro que se ha perdido desde la jornada 16 ha sido por acumulación de tarjetas amarillas ante la Real Sociedad. Y esto es crucial para ver un Celta alegre en el juego y con potencial para sacar adelante una situación peliaguda una temporada más.

Okay Yokuslu gana más de la mitad de los duelos aéreos que disputa con un 62% de éxito en la presente temporada.

El gran rendimiento de Okay Yokuslu en la zona central del campo se conjuga a las mil maravillas con el de Fedor Smolov, una de las mejores contrataciones que ha realizado el conjunto celeste hasta la fecha. El punta ruso, haciendo gala de unas dotes técnico-tácticas enormes, se aprovecha de su envergadura para asentar la posesión del equipo en campo contrario. Ese trabajo de Okay y Smolov genera un contexto ideal para que los jugadores más creativos del Celta de Vigo saquen a relucir esa calidad que en ellos habita. Los Aspas, Rafinha, Denis, Nolito, Fran Beltrán y compañía se encuentran más cómodos con el turco y el ruso sobre el campo. Mediante una labor que no suele recibir tantos elogios, Okay Yokuslu ha aportado la brillantez en lo más oscuro con el fin de mejorar el rendimiento de este Celta que ansía conseguir el objetivo de la salvación pese a las expectativas de meses atrás.

Christian Sánchez de la Blanca

Miguel Riopa / AFP

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