Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Ferland Mendy, una pieza clave para Zinedine Zidane esta temporada en el Real Madrid.
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La clave Ferland Mendy

No resulta nada sencillo salir airoso en las comparaciones con aquel futbolista al que se te encomienda dar relevo. Más aún cuando la dimensión de dicho futbolista es la que tiene bajo sus pies Marcelo Vieira en el Real Madrid. El desafío era -y es- de altura, pero nuestra percepción sobre lo que está logrando Ferland Mendy vestido de blanco se ha visto tan modificada como la que nuestra mente dibujaba con el brasileño. Pero es que el francés se lo ha ganado a pulso.

Igualar a Marcelo en campo contrario se antoja tan complicado como extraordinario. El carioca es un futbolista imaginativo, un tipo con la imaginación de un extremo irreverente y la capacidad técnica de un mediapunta de la élite más absoluta. Todo bien maridado con esa especie de alegría que aporta siempre el gen brasileño. Un niño con alma de ’10’ disfrazado de lateral izquierdo; un rara avis sin parangón. Sin embargo, si hacemos un retrato robot de lo que sería como futbolista Ferland Mendy, poco, o más bien nada, tendría que ver el francés con lo que hemos descrito de su homólogo.

Mendy llegó al Real Madrid como revulsivo del brasileño, siendo el refuerzo necesario en ese rol de lateral izquierdo que quedaba huérfano tras las salidas de Theo Hernández y Sergio Reguilón. Un jugador más que correcto en el plano defensivo, pero que en ataque también podía aportar desde la verticalidad y la profundidad a la sombra de un Marcelo con el que crecer y desarrollarse mientras entrara en la rotación. El mal momento del brasileño, además de una serie de lesiones que le impidieron actuar con continuidad, abrieron la puerta para que Ferland mostrara sus dotes en ese carril izquierdo blanco. Y no solo lo aprovechó, sino que incluso ha llegado a derribarla.

Su verticalidad en ataque ha sido redefinida y bien entendida tanto por el propio futbolista como por Zinedine Zidane.

Todo lo que sabíamos de él y que ya había insinuado en Lyon no tardó en evidenciarse. En un papel nada sencillo, Mendy asumió con sobriedad, además de timidez, lo que se le demanda para su rol en un club como el Real Madrid. Zinedine Zidane ha mostrado confianza plena en él, y ésta parece haberse trasladado al césped, con el parisino destacando incluso en aquellas facetas que más dudas dejaban a su llegada. Ferland Mendy se ha desarrollado como un lateral correcto en las labores defensivas e igualmente agresivo cuando pisa la parcela rival. Con una buena lectura e interpretación de los espacios, atacando con verticalidad encuentra una serie de ventajas que le permiten soltarse la cadena y encontrar situaciones provechosas desde lo individual así como generar dichos escenarios para el colectivo.

No es casualidad que desde el lado izquierdo del ataque su presencia brille más que el resto de carriles ofensivos del Real Madrid. Tener vía directa de conexión con Karim Benzema es una fuente constante de ventajas. A pesar de haber tenido que conjugar con extremos y sistemas muy diferentes, cada uno exigiendo y proponiendo cosas antagónicas, la unión con su compatriota ha facilitado su adaptación con balón, favoreciendo además su progresión en el plan de ataque de Zinedine Zidane; ya no es ese lateral que vive pinchado en la cal dotando al sistema de amplitud, ahora aprovecha su inteligencia espacial para atacar el intervalo lateral-central del rival, su zona predilecta.

Mendy ha encontrado su zona de influencia en el ataque del Real Madrid, lo que le permite ser tan importante en la presión tras pérdida como en la generación de caudal ofensivo de su equipo.

Con su capacidad física y su potente tren inferior, es un arma peligrosa tanto cuando ataca en velocidad como cuando lo hace en parado y arrancada. Le hemos visto trazar ese movimiento jugando con Vinícius Jr. o con Isco Alarcón indistintamente, lo que habla a las maravillas de su adaptabilidad y lectura del juego. Encontrando su jugada y la forma de desarrollarla dentro del complejo ecosistema blanco, solo faltaba mejorar ese último gesto para la asistencia o el remate para terminar de hacerlo diferencial. Quizás en el aspecto puramente técnico aún no haya pulido todo su potencial, pero con lo visto en la etapa más reciente, es probable que responda más a una cuestión de confianza, pero Mendy ha ganado enteros para marcar diferencias también cuando se acerca al área rival.

Si bien Mendy llegó como un revulsivo y terminó jugando con piezas también llamadas a tener un papel secundario (lejos del binomio Marcelo-Hazard), Zinedine Zidane encontró en el francés los argumentos necesarios para hacer de esa banda izquierda del Real Madrid el lado fuerte de los blancos. Unas certezas que contrastan con las incógnitas que le lleva planteando toda la temporada el costado diestro. En un Real Madrid descompensado, Ferland Mendy se ha erigido como una pieza importante desarrollando un rol fundamental en el sistema merengue.

Dani Souto

Jorge Guerrero / AFP

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