Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Simone Inzaghi debe revertir la situación reciente de una Lazio en problemas.
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Alea iacta est

La victoria del Inter del pasado lunes certificaba una de las situaciones que más se podían esperar desde la vuelta del fútbol en Italia tras el parón de la Serie A. La Lazio de Simone Inzaghi caía al tercer puesto en favor del conjunto nerazzurro tras haber perdido en la última jornada. Son muchas ya las oportunidades en las que el equipo laziale no consigue mostrar algo de aquello que insinuaba tener a lo largo de la 19/20 y que parece haber perdido.

Milan, Lecce y Sassuolo acabaron con el poco optimismo que existía por conservar ese puesto en lo más alto de la liga italiana. Aun sabiendo que era difícil poder asaltar el título, en pocas semanas el equipo de Inzaghi ha pasado del éxito y la sorpresa a la derrota y a la desesperación. Y eso no es todo, pues las muestras de caída no se quedan únicamente en las derrotas, sino que en las pocas victorias que suman desde el parón se vieron numerosos y preocupantes casos de abatimiento en la plantilla romana.

De ser un equipo opositor a arrebatarle el liderato a la Juventus de Sarri, la Lazio ha pasado a establecerse como una de las grandes decepciones de estas últimas jornadas.

Si en febrero Italia se encerraba en casa sin fútbol con una Lazio poderosa, persiguiendo sin síntomas de cansancio a una Juventus que notaba cada semana el aliento de la entidad capitalina, los meses de junio y julio no parecen acompañar al equipo celeste. Solo dos partidos ganados (ante Fiorentina y Torino) de los seis disputados y, lo que preocupa más, un bajón generalizado en ciertas piezas clave de la plantilla de la Lazio.

Ante el Sassuolo, Inzaghi intentó apelar al orgullo de jugar en casa, aún sin público, pero solo Luis Alberto parecía pleno de confianza y argumentos para acompañar en algo al juego. La calidad del jugador español sigue destacando, más ahora si cabe, pero no es suficiente para que la Lazio pueda salir del pozo donde parece estar metida. El bajísimo rendimiento de jugadores como Parolo o Milinkovic-Savic, esenciales para la creación del juego del equipo biancoceleste, están minando las posibilidades de los de Inzaghi. En ese sentido, la profundidad de plantilla de la Lazio muestra que se han cometido algunos errores de planificación o que quizá no fuera tan completa como parecía en los mejores momentos del equipo.

Jugadores como Milinkovic-Savic o Immobile no pasan por su mejor momento a pesar de que han destacado durante toda la temporada en el equipo de Las Águilas.

Aun así, el mal momento de algunos de sus jugadores, incluida la estrella y máximo goleador en Italia, Ciro Immobile, no es el único problema de una Lazio que se desmonta con el pasar de los minutos y que ve como la Serie A era un premio demasiado grande para lo mostrado. El juego de la Lazio se ha difuminado a medida que los mediocampistas no se han encontrado con el talento de los dos delanteros (Correa, Caicedo o el propio Ciro), otrora enchufados, para esconder cierta falta de recursos a la hora de encarar los partidos.

No sería del todo exagerado poder hablar de que el talento de Luis Alberto, el correcto nivel de la defensa y la eficacia de cara a gol del conjunto laziale han salvado a los de Inzaghi de estar mucho más abajo a un equipo que, desde el estudio de su plantilla, quizá no hubiera optado de inicio a una plaza fija para la Champions League y que, de alargarse la competición en estos momentos, podría incluso ver peligrar el premio de Europa.

Como Julio César pronunció al comenzar la guerra contra la Galia, parece que las últimas semanas para la Lazio serán un ‘alea iacta est’ (la suerte está echada), apelando a la fortuna y al buen trabajo realizado hasta el parón. Un pulso claro en estos últimos partidos que ponen en alerta a Lotito y a su junta, sabiendo que de cara al año que viene pueden no ser suficientes los mimbres si lo que se busca es asentar al equipo en los primeros puestos de Italia, incluso esperando que no haya una gran fuga de talento de la entidad biancoceleste. Los argumentos son pocos y suelen perder fuerza e Inzaghi, con su trabajo, ha sabido aguantar hasta aquí. En otro momento quizá no sea suficiente.

Miguel Ruiz

Claudio Villa / Getty Images

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