Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Gio Lo Celso, clave para los planes de Mourinho en el Tottenham.
Jugadores

Una luz en la oscuridad

Sería injusto valorar el rendimiento de José Mourinho en el banquillo del Tottenham desde el mismo prisma que analizamos otros proyectos. Primero porque llegó a mitad de curso, segundo porque cogió una plantilla que no confeccionó él y a la que claramente le faltan perfiles para su modelo, tercero porque heredó un equipo exhausto, que mentalmente estaba desconectado y que había tocado techo con Pochettino y por último, porque la exigencia real de este equipo debe empezar a medirse cuando el preparador inicie un curso desde el principio.

Aunque lo que sí que hemos visto durante estos meses es que el portugués ha intentado, desde la pizarra, introducir algunos matices que distan mucho de lo que conocíamos de él. Mourinho está construyendo su Tottenham a partir de la pelota. Un equipo que quiere cimentar sus ataques desde la primera línea, que alinea a sus jugadores de mejor pie para ello y que está presentando la pausa necesaria para intentar avanzar en bloque. Esta es la teoría, sin embargo, en la práctica, los Spurs presentan múltiples problemas para desarrollar la idea de su entrenador. Se atascan en los ataques posicionales, no encuentran respuestas a las preguntas que le plantean los rivales y al final solo están siendo competitivos cuando tienen espacios para correr. Mourinho está poniendo sobre la mesa multitud de soluciones, pero sus jugadores no son capaces de estar cómodos, sobre todo por el mal momento individual de muchos de ellos.

Novedades en el planteamiento de juego de Mourinho que cristalizan en una mejor versión de Gio Lo Celso.

Dentro de este escenario, hay una pieza que sí está consiguiendo destacar por encima del resto y mostrar su talento a pesar de que el colectivo no lo acompañe como debiera. Hablamos de Giovani Lo Celso. El centrocampista se ha transformado en el mejor elemento que posee a día de hoy el equipo para llevar los encuentros a su terreno. El Tottenham de Mou se está parando en un 1-4-2-3-1 que en fase ofensiva suele mutar a un 1-3-4-2-1 donde se busca la superioridad en salida de balón y que haya cuantas más alturas mejor. Dentro de este dibujo, el argentino se está moviendo entre el doble pivote y la mediapunta. Cuando parte de la zona ancha, sus funciones varían dependiendo de su pareja en la sala de máquinas.

En la medular han alternado Sissoko y Winks. Cuando el francés es el elegido, Lo Celso actúa como pivote más posicional, pasando la mayor parte del tiempo por detrás de la línea del balón; participando mucho del inicio de las jugadas, apoyando al poseedor y distribuyendo con maestría gracias a su enorme rango de pase. Si su acompañante es Winks, el ex del Real Betis se escalona unos metros por delante, dejando al inglés más fijo en el eje. El italoargentino se posiciona cerca de la base, pero siempre con movilidad por delante para ser una opción de pase en campo rival. Sea con uno u otro compañero, cuando Lo Celso está más involucrado en la construcción el Tottenham aumenta su seguridad en la circulación, tienen más calidad y clarividencia las posesiones. Porque el argentino posee una visión periférica de todo lo que ocurre y esto, sumado a su fiabilidad en el pase, hace que los Spurs tengan muchas más soluciones con la pelota.

Si por el contrario el entrenador decide que parta desde la mediapunta, es ahí donde vemos al Lo Celso más puro. Porque el centrocampista ha sido, es y será sobre todo un acelerador del juego. En el último tercio es donde despliega sus principales virtudes. Incrustado entre las líneas rivales, flotando horizontalmente para recibir libre de marca, el rosarino hace de nexo de unión entre su centro del campo y los puntas. Con la calidad que atesora para conservar el esférico, recibe, se gira y en el momento que empieza a ver el juego de cara, el Tottenham empieza a aumentar sus opciones de tener un ataque nítido. Apoyándose en Harry Kane, su capacidad para poner balones al espacio activa las carreras Heung-Min Son, Lucas Moura o Bergwijn, y estos a su vez conectan con el delantero inglés. Mecanismo ofensivo que se repite con frecuencia pero que, aunque sea finalizado por otros, nace del pie izquierdo de Lo Celso.

Más cerca de la base o actuando entre líneas, Lo Celso está dotando de calidad a los diferentes prismas de juego de este renovado Tottenham.

Lo Celso está adoptando el papel de protagonista absoluto en los dos tipos de ecosistema al que se está teniendo que enfrentar el Tottenham. Cuando el planteamiento rival consiste en ceder la posesión y esperar en un bloque bajo da igual su posición de partida, porque sus apoyos constantes al compañero, movimientos hacia la zona donde se desarrolla la jugada, creatividad para filtrar un pase en espacios reducidos y personalidad para asumir riesgos con una conducción o regate, están siendo el arma principal para otorgar criterio y fluidez al atascado y plano juego en estático.

Si el adversario decide presionar arriba y quiere más balón también sobresale la figura de Gio, porque su lectura para elegir el momento adecuado de lanzar una transición hace que estas se ejecuten con eficacia. Con metros por delante es donde el equipo está siendo más peligroso y para que esos contragolpes puedan acabar en una ocasión franca de gol, es necesaria la pulcritud y ventaja con la que los receptores reciben la pelota gracias al talento del centrocampista para conectar con ellos.

A sus atributos ya conocidos ha sumado la confianza que Mourinho ha depositado en él para convertirse en el jugador que más rendimiento está ofreciendo en un Tottenham que está falto de muchas cosas. Intención, calidad y carácter para erigirse en el líder. La piedra angular sobre la que debería girar el proyecto en un futuro cercano.

Paco Mariscal

Julian Finney / Getty Images

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