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Fútbol en torno al balón

Paulo Fonseca, el cerebro táctico de la Roma.
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La profesionalidad de Paulo Fonseca

Hace tiempo que en la Roma se viven días raros, extraños, y una etapa bastante convulsa provocada por la crisis institucional. Se apostó por crear un proyecto que apuntaba a ambicioso con la llegada del binomio Di Francesco – Monchi. Pero, más allá de esa efeméride tan bonita como a la postre intrascendente, que fue la remontada en Champions frente al F.C. Barcelona, el recuerdo del paso de ambos por el club ha quedado como eso, una reminiscencia y poco grata. Ambos dijeron adiós, dando paso a la apuesta por un perfil de técnico muy similar al del italiano como es Paulo Fonseca. Jóvenes, con una línea de juego atractiva y que llegaban de, dentro diferentes circunstancias, alcanzar el éxito con equipos de menor enjundia.

Sin embargo, de nuevo se está repitiendo la misma situación. Una plantilla que, curso tras curso, va perdiendo a sus mejores hombres, una apuesta de la dirección deportiva de sustituir estas salidas con jugadores emergentes que aún no están testados en la élite y el poco margen de maniobra que esto otorga al inquilino del banquillo para dar forma a un nuevo proyecto. De esta manera y a pocas semanas de concluir la Serie A, se palpa en el ambiente que la continuidad del técnico portugués pende de un hilo.

La impaciencia e intranquilidad que reina en el seno del club dista mucho de la actitud y profesionalidad de Fonseca. El preparador, lejos de instalarse en el conformismo que la situación invita, ha reformulado su ideario, lo que nos está permitiendo ver un equipo mucho más fresco, cómodo sobre el césped y que gracias a la vuelta de tuerca que le ha dado el entrenador a su modelo, están dejando actuaciones positivas tanto en juego como en resultados. Una Roma más vertical e incisiva que ha pasado de presentar un estilo más pausado, a buscar la forma de ser un bloque mucho más reactivo.

Fonseca ha introducido diversos cambios desde la pizarra para renovar la cara de la Roma, la principal modificación: su dibujo.

El factor principal para el cambio de dinámica ha sido el dibujo. Del 1-4-2-3-1 en el que los Giallorossi se han movido todo el curso, a un 1-3-4-2-1 mucho más líquido en campo contrario. Fonseca ha entendido que, por las características de su plantel, este nuevo esquema potencia a la gran mayoría de sus efectivos, sobre todo a aquellos llamados a ser determinantes. Sin embargo, uno de los principales problemas con los que se han encontrado durante todo el año ha sido el bajo nivel defensivo. Más allá del altísimo rendimiento individual de Chris Smalling en el tramo principal de la temporada, el resto de ocupantes de la zaga no han ido de la mano con el inglés. Esa falta de calidad en sus centrales, sumado a una mala transición defensiva de todo el colectivo, ha llevado al equipo a sufrir en exceso ante diferentes planteamientos ofensivos rivales.

De ahí que el sumar un efectivo más en la primera línea y dos carrileros que se implican en el retroceso, ha hecho que la Roma sea más compacta sin balón. Dentro del nuevo esqueleto táctico defensivo, está emergiendo la figura del joven Roger. El defensa brasileño escoltado por Mancini y Kolarov le ha dado una fiabilidad y seguridad a Fonseca que, sin duda, el modelo requería. El caso de Kolarov es otro punto álgido del buen hacer romano. El serbio ha vuelto a ser central como en su último curso en Mánchester con Guardiola. El técnico luso tenía que encontrar la manera de hacer convivir a Spinazzola y a él y, con este dibujo, se está viendo la mejor versión de ambos. Kolarov, como central zurdo, influye en los primeros pases, activa a al propio carrilero y es un eslabón básico en la salida de balón.

Spinazzola es uno de los laterales/carrileros más autosuficientes de Italia y, aunque ha tardado, era lógico que acabara siendo importante para el equipo. Con él y Bruno Peres en el sector opuesto, ahora el juego es mucho más exterior. La directriz es que cuando se tiene la pelota ganen altura y hagan el campo muy ancho. Así la Roma progresa constantemente por fuera gracias a las dobles parejas que configuran cada carrilero con el mediapunta que cae a su lado. Un mecanismo que genera superioridad en los costados y que en el caso de Spinazzola además está permitiéndole producir mucho en fase ofensiva gracias a su calidad individual para generar a partir del regate o el cambio de ritmo y sobre todo al estar exento de una mayor responsabilidad sin balón por el cambio de esquema.

La versatilidad de sus mediapuntas y su conexión con los carrileros han permitido mejorar la versión de la Roma en campo contrario.

La naturaleza de la mayoría de extremos con los que cuenta Fonseca ha hecho que el paso a jugar en el carril central se haya dado con la misma naturalidad que eficacia. Carles Pérez, Zaniolo, Mkhitaryan, Perotti, Justin Kluivert o Cengiz Ünder, son piezas que, a pesar de necesitar trazar movimientos hacia fuera, actuando por dentro se encuentran cómodos. De hecho, en el caso del armenio -que viene siendo titular- sus habilidades aumentan cuando abandona la cal. El ex jugador del Arsenal, junto a Lorenzo Pellegrini, están siendo los principales ocupantes de la doble mediapunta del sistema.

Con un doble pivote más rígido que mantiene la posición como es el Diawara-Veretout, existen grandes espacios entre la medular y Edin Dzeko donde armenio e italiano están explotando al máximo sus virtudes. Son el nexo de unión entre ambas líneas. Se mueven vertical y horizontalmente dependiendo de qué necesite la jugada, pero siempre con la misión de que la pelota llegue con velocidad al área rival. Se acercan a su medular cuando esta es presionada para trazar una línea de pase cercana, apoyan a los carrileros generando 2vs1 en banda y conectan con Dzeko cuando el balón le llega al punta y los pone a jugar de cara.

Probablemente a Paulo Fonseca le queden pocas semanas a cargo del equipo, pero si se acaba dando su salida, al portugués se le podrá recriminar poco. Actitud, flexibilidad, trabajo e ilusión a partes iguales, aún conociendo un final que parece inevitable.

Paco Mariscal

Tiziana Fabi / AFP

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