Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Bordalás deberá trazar un plan sin balón para contener los poderosos ataques del Inter de Conte.
Análisis táctico

Trazar un plan sin balón

Los grandes duelos europeos siempre nos han dado una sensación de abrigo. Al sabor de esa pizza encargada a domicilio mientras esperas que el partido comience al amparo del calor del hogar. Sin embargo, hablar de mantas y calefacción en este preciso instante hasta da grima. Una de las consecuencias más llamativas que nos ha dejado esta pandemia que aún nos asola es la resolución de las competiciones europeas: Champions League y Europa League. Centrándonos en la hermana pequeña, Alemania será su epicentro y el calor de verano su acompañante. La región de Renania del Norte – Westfalia asistirá a una especie de Eurocopa de clubes que conocerá a su ganador a finales de mes. Y allí se dirige el Getafe. El conjunto de José Bordalás, después de resolver por todo lo alto la estimulante eliminatoria de dieciseisavos ante el Ajax, deberá enfrentarse al Inter de Milán. El hecho de que ahora se vaya a disputar a partido único cambia sobremanera el panorama de este cruce. Los hombres de Antonio Conte han regresado a la competición en una clara tendencia ascendente, al contrario que los chicos de José Bordalás. El entrenador alicantino deberá acudir a la más pura esencia de su equipo para tratar de maniatar el gran abanico de posibilidades de hacer daño que posee el conjunto nerazzurri.

Alargar la línea defensiva rival para encontrar huecos por dentro, con un Lukaku que bregue con los dos centrales y un Lautaro emparejado con Eriksen para ser las dos manos ejecutoras del partido.

Esa naturaleza inherente al Getafe de Bordalás parece haberse marchitado con la proliferación de la pandemia. Un equipo que exhibe y necesita de unos esfuerzos táctico-físicos tales para mantener el nivel competitivo y, por ende, de resultados, es el que más ha sufrido la ausencia de competición y de entrenamientos específicos. Y es que, si algo si algo puede destacarse de este Getafe es su gran gen competitivo, siempre orquestado bajo la batuta de Bordalás. La pérdida de un bastión como Leandro Cabrera, que tanto solventaba atrás y posibilidades otorgaba arriba, fue un escollo en la travesía de los madrileños para un centro de la defensa que no ha vuelto a mostrar ese nivel anterior a la salida del charrúa. Ni se ha encontrado un reemplazo similar ni Djené ha encontrado la complementariedad que necesita. Así pues, con el talento que puede llegar a juntar el Inter de Milán en la zona de tres cuartos con Lukaku, Lautaro, Eriksen y uno de los dos mediocentros incorporándose al ataque, se antoja esencial que Bordalás encuentre la sujeción ideal entre líneas y la solidez en el centro de la defensa. Para ello, la presencia de Maksimovic y Arambarri en el doble pivote se da, en principio, casi por asegurada, apoyando a los dos centrales y tratando de formar un bloque sólido que no deje a los italianos generar con facilidad.

Dentro del 1-3-5-2 clásico de Antonio Conte, y más concretamente en el triángulo que se forma en el centro del campo con la presencia de dos mediocentros y un enganche más adelantado, se encuentra la dirección que toma cada encuentro que disputan los lombardos. La presencia de Eriksen en la mediapunta suele denotar una intención clara de dominio y tendencia ofensiva. Sin embargo, en los partidos más exigentes hemos podido observar como esa posición de enganche la ha llegado a ocupar Brozovic, con la firme intención de tener mayor presencia física, presionar a una marcha más y ser sólido en la zona ancha del campo. Teniendo en cuenta el duelo cuesta pensar que Conte no salga a por el partido y el control del mismo de forma clara. Por ahí se entendería la presencia de Eriksen en la mediapunta y de Brozovic y Gagliardini/Barella en el doble pivote. Todo ello apoyado en una gran profundidad por banda que otorgan los dos carrileros italianos. Alargar la línea defensiva rival para encontrar huecos por dentro, con un Lukaku que bregue con los dos centrales y un Lautaro emparejado con Eriksen para ser las dos manos ejecutoras del partido. Por ahí deberá pasar el plan de Antonio Conte.

Según lo expuesto, parece ser que todo está de cara para el conjunto interista, pero esto no es del todo así. La esencia de este Getafe de Bordalás sale a relucir en las situaciones de mayor competitividad. Y esta va a ser una de ellas. El trabajo específico con el equipo en esta última semana habrá pasado, entre otras cosas, por saber aprovechar las transiciones ofensivas tras robo de balón. Con un más que posible Molina que reciba los balones largos rápidos tras recuperación, dos sempiternos hombres en banda (Cucu y Nyom) aprovechando la espalda de los carrileros milanistas y llegando a las cercanías del área de Handanovic con opciones de generar peligro, ya sea siendo profundos colocando el centro al área o encarando a uno de los tres centrales, atrayéndolo y liberando aún más espacio para la posible llegada desde atrás. No está permitido especular. El balón tendrá siempre dos posibilidades tras recuperación: el espacio en los costados o la referencia ofensiva para pivotar y dar salida hacia portería contraria. El Getafe se ha desenvuelto bien en ese tipo de situaciones bastantes veces y el plan no estará muy alejado de esto.

Se antoja esencial que Bordalás encuentre la sujeción ideal entre líneas y la solidez en el centro de la defensa.

Aunque bien es cierto que Bordalás, muy férreo en su sistema 1-4-4-2, ha realizado probaturas con un 1-4-5-1 en este tramo final de temporada, lo que podría condicionar su planteamiento para este partido. Lo dispuso ante el Real Madrid con la intención clara de presionar, y el primer tiempo fue una verdadera exhibición de los azulones. Una exhibición a la que le faltó la guinda del gol. Someter al Inter de Milán a una presión exhaustiva en zonas del campo débiles de los italianos puede ser la segunda opción para un Bordalás que es sabedor de que, una vez superada esa presión, la voracidad de un Lukaku en un estado de forma bestial puede llegar a ser devastador. Lo que está claro es que el Getafe encara su segunda eliminatoria para soñar. Dejó en el camino a un Ajax que, siendo algo más bisoño que su rival actual, es todo un tetracampeón de Europa. Ahora el reto es mayor, pero eso es justo lo que a los chicos de Bordalás les llena la barra de motivación al máximo.

Christian Sánchez de la Blanca

Óscar del Pozo / AFP

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