Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

El Getafe no fue capaz de superar al Inter de Milán en los cuartos de final de la Europa League.
Análisis táctico

Lukaku y Bastoni para tumbar al Getafe

Pocos argumentos han servido durante el curso 19/20 para tumbar la presión del Getafe de Bordalás. Un equipo de autor, con un sello de identidad propio. Pero ayer, en el regreso de las competiciones europeas, Romelu Lukaku y Alessandro Bastoni fueron dos claves que el Getafe no supo, o no pudo, controlar. Y esto, a la vista está, tuvo como consecuencia la eliminación del equipo azulón de la Europa League en una temporada de notable de los de Bordalás que ha finalizado en clara cuesta abajo.

El plan de partido del Getafe estaba claro, y era muy similar al que vimos ante el Real Madrid en el Alfredo Di Stéfano. Un 1-4-5-1 de inicio en el que Nemanja Maksimovic se soltaba muy arriba en la presión hasta llegar a los centrales del Inter de Milán en salida de balón. Algo muy Diego Pablo Simeone con Marcos Llorente. Respaldado además por Marc Cucurella -incomiable como siempre-, Timor y Mauro Arambarri trabajando muy bien sobre el centro del campo de los de Antonio Conte, a lo que sumar las anticipaciones de Djené; el Getafe dominó con solvencia los primeros 25 minutos de partido. Pero Conte ajustó varios aspectos, Bastoni fue creciendo en esa salida de balón y Lukaku aprovechó a la mínima que el Getafe dejó espacios para asestar el golpe. Y a partir de aquí, el Inter fue creciendo.

La pizarra de Conte en salida de balón fue clave para desarmar el plan del Getafe.

Fue una partida de ajedrez entre Conte y Bordalás. Sobre todo en los primeros cuarenta y cinco minutos. Una partida teñida de azul en su inicio pero que poco a poco fue decantándose en favor del italiano, cuyas variantes y la trabajada cadena de movimientos en salida de balón sirvieron para desajustar ciertas zonas de presión del Getafe. Con el 3vs2 que había en la primera línea, el Inter encontró más superioridades, movió el balón con criterio y ejecutó unos movimientos sin balón que devinieron clave. Siempre por uno de los dos costados, un mediocentro del Inter venía a recibir, arrastraba su marca y con ello generaba un espacio por dentro. Esta situación la aprovechó un inteligente Lautaro apareciendo en esos espacios y ahí generar, junto a D’Ambrossio, un 2vs1 en banda para progresar con facilidad.

El Inter de Milán -o Antonio Conte mejor dicho- sabía que un robo por dentro facilitaba mucho el plan del Getafe y su presión. Por eso el desplazamiento en largo para encontrar hombre libre de Alessandro Bastoni y el juego de espaldas y descargas a banda de Romelu Lukaku cobraron tanta importancia con el paso de los minutos. Porque todas y cada una de estas variantes sirvieron para superar y desajustar a un Getafe que, en líneas generales, no firmó ni mucho menos un mal partido. Falló, eso sí, en aquello que vino reproduciendo en el tramo final de La Liga: el acierto en ambas áreas.

El Getafe explotó sus virtudes, pero falló en lo mismo que le ha venido castigando recientemente.

Se pudieron ver las dos caras del Getafe de José Bordalás. Un equipo que compite, trabaja y explota sus virtudes como pocos. Con Bordalás como protagonista de todo esto, por supuesto. Pero se ha visto a un Geta muy diferente tras el regreso del parón. El equipo azulón ha perdido ciertos aspectos que lo llevaron donde lo llevaron el curso pasado y en el primer tramo de temporada. Sobre todo en ambas áreas, porque en la presión y en la forma de competir poco se ha perdido. Pero donde se decide este deporte, donde se decide el fútbol, el Getafe no ha demostrado la solidez ni la determinación -más la segunda- necesaria. Y esto le ha llevado a no ser equipo europeo el curso que viene ni tampoco para estar presente en la siguiente ronda de la Europa League.

Albert Quera

Ina Fassbender / Pool

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