Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Éder Militão acompañará a Varane en la que será la gran novedad de Zidane ante el Manchester City.
Análisis táctico

Éder Militão ante la mirada de su capitán

No hacía falta realmente una nueva demostración de lo que ya era evidente. Que Sergio Ramos se ha convertido en pieza fundamental para prácticamente todo en el Real Madrid de la mano de Zinedine Zidane se ha confirmado esta temporada, en la que el zaguero español ha firmado una de sus mejores campañas, especialmente hablando del campeonato de Liga, y más aún tras el periodo de pausa por el confinamiento. A nivel de juego y de ascendencia sobre el campo ha sido una de las explicaciones a la 34ª Liga del conjunto blanco, tanto que su baja para el choque de vuelta de los octavos de final de la Champions League ante el Manchester City de Pep Guardiola se torna extremadamente dolorosa. Porque, si había que mantener vivas las opciones de remontada, sin el capitán esta hazaña se vuelve más complicada todavía.

Zidane ha convocado a Sergio Ramos para el duelo en Mánchester a pesar de estar sancionado.

El entrenador francés precisamente ha dado otra muestra de lo que ansiaría contar con el ‘4’ el viernes. En una decisión muy poco habitual en el mundo del fútbol, ha incluido en la convocatoria a una pieza que sabe de antemano no podrá jugar. La sanción impuesta por la UEFA a Ramos por acumulación de amarillas le descarta absolutamente para jugar en el Ettihad Stadium. Y aun así Zidane ha querido tenerlo muy cerca. Es consciente de que, más allá de los planteamientos tácticos, los onces iniciales o cada balón disputado sobre el verde, también será fundamental mantener la entereza en todo momento, llevar la eliminatoria al límite, sostener un mínimo competitivo muy alto durante los más de 90 minutos que durará el partido. Y ahí Sergio es de los mejores del mundo. Incluso sin calzarse las botas, ya antes del encuentro, en el vestuario y animando luego desde la grada podrá alentar a los suyos para creer en sus posibilidades y apurar al máximo sus opciones de alcanzar los cuartos de final.

Su sustituto, si no hay sorpresas, debería ser Éder Militão. Llegado este verano desde el FC Porto, no ha tenido oportunidades ni a través de continuidad ni de grandes partidos como para crear una opinión bien formada en la afición blanca y en los seguidores del fútbol español. Sí hemos podido advertir sus mejores virtudes: velocidad, anticipación o contundencia al cruce entre las más destacadas. Lo que deja alguna duda es si van a ser las mejores posibles para rendir a un alto nivel ante el conjunto mancuniano. Y es que esto puede depender fundamentalmente de dos circunstancias. La primera es la altura a la que juegue su equipo. Si el Real es capaz de tener la posesión y de mover el balón con velocidad para hacer retroceder al City y que se juegue más cerca de Ederson que de Courtois, Militão podrá ser incluso baluarte a la hora de controlar la zona e impedir que los delanteros locales estén cómodos jugando a campo abierto. En este contexto, probablemente ni Raheem Sterling ni Gabriel Jesús, los máximos velocistas skyblue, serían cuestiones irresolubles para el central brasileño, que en duelos individuales de este perfil puede imponerse.

Pep Guardiola puede aprovechar los principales defectos de Militão para dejar la eliminatoria en su mano.

La segunda probablemente pueda esconder una trampa de Guardiola para su contrincante. Y consiste en la pareja de baile que el técnico catalán le asigne a Militão. Si en lugar de una pieza explosiva que estire al equipo y rete a la defensa blanca en velocidad elige a otra más cerebral y fina en lo técnico que pueda atacar bien la espalda de Carlos Casemiro, Éder puede sufrir mucho más. Interpretar cuándo salir a interceptar y cuándo esperar, saber si meter el pie va a concederle realmente una ventaja y no dejarse engañar por la virtuosidad de jugadores como Bernardo Silva, Phil Foden, David Silva o incluso Kevin De Bruyne. Porque, además, si ellos van ganando protagonismo, probablemente el partido se vaya inclinando hacia Courtois de manera que el Madrid tenga que retroceder metros para cerrar espacios, con la consecuente pérdida de posibilidades ofensivas y una mayor responsabilidad en salida de balón para un Militão al que si se le exigen tareas así, tanto por sus compañeros como por los rivales, puede meter el dedo en la llaga que supone ver a Sergio Ramos fuera del terreno de juego en una eliminatoria de Champions League.

Andrés Sánchez

Denis Doyle / Getty Images

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