Balón en Profundidad

Fútbol en torno al balón

Rudi García ha llevado con todo merecimiento al OL a las semifinales de la Champions League.
Análisis táctico

El muro de Rudi García

Qué difícil es ganar la UEFA Champions League. Pep Guardiola lo está viviendo en sus carnes en los últimos años, cayendo siempre antes de poder disputar otra final que se le niega desde que abandonara la disciplina del FC Barcelona. Millones de euros de inversión, años de trabajo, esfuerzos ímprobos para mostrarse como candidatos y esta temporada, en la que parecían claros favoritos para llegar a las semifinales, han vuelto a quedarse cortos. Kevin de Bruyne y sus compañeros tendrán que esperar. Y es que el rival al que se tuvieron que enfrentar en estos cuartos de final tan especiales a partido único se lo puso muy complicado.

El muro que supuso el Olympique Lyonnais fue demasiado alto para los planes del Manchester City.

Tras aguantar estoicamente en la vuelta de los octavos de final ante la Juventus de Turín de un Cristiano Ronaldo que en esta competición y, más todavía, en las eliminatorias de la misma, son palabras mayores, el equipo de Rudi García volvió a suponer un obstáculo durísimo ante un rival técnicamente muy superior. El técnico francés vistió a sus once jugadores con un 1-5-3-2 de un cariz esencialmente defensivo. Evitó siempre, eso sí, el bloque demasiado bajo, para preservar un buen tono y garantizar una presencia varios metros por delante de la portería de Anthony Lopes, manteniendo alejada de su área en la medida de lo posible la lucha por el espacio con su rival británico. Ese espacio clave, el que se genera entre los tres centrales y los tres centrocampistas galos, que fueron muy lineales, fue inexpugnable. Un campo de minas cargado de fundamentos tácticos, entusiasmo y concentración, y que permitió a partir del control aéreo en el área y de la anticipación en la frontal contener los intentos skyblue de asaltar los metros finales. Muy meritoria la actuación individual de las piezas de Rudi García pero también mención especial para el entrenador que construyó un reto mayúsculo para el que Guardiola, a pesar de sus intentos cambiando esquemas y piezas, nunca tuvo una respuesta clara.

Pero no todo iba a ser contención en el Olympique Lyonnais, para el que 90 minutos corriendo detrás de la pelota podían hacerse muy largos. Y, para dirigir y gestionar con eficiencia sus momentos de posesión tras recuperación, contó con un Houssem Aouar que se doctoró por fin en la máxima competición continental. Si bien tuvo un discretísimo 62% de acierto en el pase, no es menos cierto que fue el encargado de lanzar a los arietes en su objetivo de dañar la espalda de Eric García y Aymeric Laporte, en un tipo de pase que siempre va acompañado de un mayor riesgo de fallo. Pero luego, en cada contacto de balón el canterano mostró una clase y, lo que probablemente sea más importante en este nivel competitivo, una pausa que fueron antídoto perfecto para las acometidas del City para recuperar el balón. Dio oxígeno al sistema defensivo propio y estímulo a su equipo en general para tener siempre en su mano la posibilidad de recuperar metros y amenazar el área de un ayer desacertado Ederson Moraes.

Ahora a Rudi García le toca jugar con la más fea: el Bayern de Münich de Hans-Dieter Flick.

La euforia por eliminar a uno de los favoritos y de plantarse en todas unas semifinales de la Champions League va a tener que durar poco si quieren plantear el mejor partido posible ante el exuberante Bayern de Lewandowski, Müller o Kimmich. Como baza tienen sin duda el excelente rendimiento defensivo que han mostrado durante la fase reciente de la competición, cargado incluso de un callo competitivo difícil de instaurar en un conjunto con tan poca experiencia continental. Pero es que también disponen de puntas capaces de dañar a una defensa como la del equipo alemán, que ya se mostró insegura ante el choque ante el FC Barcelona en los espacios a su espalda. Los franceses parten, por supuesto, como víctimas en esta eliminatoria, pero también con la seguridad del trabajo bien hecho y una carta de presentación muy interesante tras bloquear una de las circulaciones de balón más estimulantes del panorama europeo que dirigía un tal Kevin de Bruyne que tuvo que hincar la rodilla ante el muro de Rudi García.

Andrés Sánchez

Frank Fife / Pool

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