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La incógnita por despejar

El Celta de Vigo encara la temporada 20/21 con la vista puesta en evitar el descenso. No puede ser de otra manera. Pese a que el nivel individual del plantel exponga algo distinto, después de dos campañas ocupando el decimoséptimo puesto de la clasificación y consiguiendo la salvación de manera agónica, lo primero que hay que hacer es trazar un rumbo fijo y estable y asegurar la presencia en La Liga. En ello está Óscar García. El técnico de Barcelona afronta su primer año completo en Vigo con la capacidad de poder realizar un proyecto según sus pensamientos futbolísticos. Sin embargo, lo atípico de esta pretemporada no le dejó mucho margen de maniobra y el Celta de Vigo solo ha podido reforzarse con tres nuevas caras después de haber visto marchar a una buena cantidad de efectivos. También han vuelto jugadores cedidos, como es el especial caso de Emre Mor. El atacante nacido en Dinamarca ha regresado a Balaídos y se ha encontrado con un Óscar García que quiere otorgarle confianza si el danés -aunque internacional con Turquía- se compromete en actitud y sacrificio con el equipo. En la primera jornada ante el Eibar ya pudimos ver a un Emre Mor con un destacable peso específico en la fase ofensiva celeste.

Emre Mor es uno de los jugadores que más talento ostenta en toda la plantilla celeste.

El jugador de Brønshøj encara su cuarta temporada como jugador del Celta. Sus dos primeras campañas estuvieron marcadas por la falta de adaptación, mal comportamiento e indisciplina, llegando a estar apartado del equipo hasta en tres ocasiones en menos de año y medio. Su difícil carácter explica por qué el Borussia Dortmund le dio salida tan solo un año después de haberlo contratado con vitola de posible joven a pulir en la zona minera alemana. Ni Juan Carlos Unzué, ni Antonio Mohamed ni Miguel Cardoso lograron extraer el grandioso jugo que guarda el fútbol de un joven talento díscolo como Emre Mor. Óscar García quiere resetear la estancia del danés en Vigo para, de su mano, ser uno de los puntales en el juego ofensivo vigués. Como buen técnico, el entrenador catalán sabe que el talento de Mor no se debe desperdiciar y por eso quiere dotarle de un contexto táctico ideal para que él saque a relucir su elegante técnica. Bien arropado desde atrás, con facilidades para poder encontrarle en situaciones de ventaja y con libertad de movimientos de tres cuartos en adelante, esa independencia que los talentos incomprendidos necesitan para poder crear.

El doble pivote Renato Tapia – Okay Yokuslu posee las cualidades que Óscar demanda en esa base del centro del campo para que el equipo mantenga equilibrio tanto en ataque como en defensa. Tapia guardando la base y Okay (hombre de confianza para Óscar en el centro del campo del Celta) con más recorrido y libertad para abarcar campo otorgan esa red de seguridad obligatoria si se quiere juntar talento arriba. Un talento que el Celta de Vigo posee más allá de Emre Mor, aunque más dormido que despierto, como en el caso de Brais Méndez. La consigna es encontrar a Emre Mor entre líneas, ya sea liberado o no, ya que el jugador nacionalizado por Turquía cuenta con capacidad suficiente para librarse de rivales por puro talento. Además de realizar la función de enlace o conector entre el centro del campo y la zona ofensiva, Emre Mor también posee libertad para pisar área, algo que deberá intentar más de lo habitual si el Celta de Vigo no consigue contratar un jugador que pueda desempeñar la función de nueve fijador y otorgue más espacios a los Mor, Aspas, Brais, Nolito, Denis y compañía.

Ante el Eibar ya pudimos ver a un Emre Mor con un destacable peso específico en la fase ofensiva celeste.

Sin lugar a dudas, Emre Mor es uno de los jugadores que más talento ostenta en toda la plantilla. La incógnita está ahora en si las buenas sensaciones despertadas en el encuentro disputado en Ipurua tendrán continuidad en el tiempo. Evidentemente el principal implicado en que esto se prolongue es el propio jugador. Sin embargo, la mano del entrenador también será decisiva en un terreno que solo ha dejado fracasos en los anteriores ocupantes del banquillo celeste. Dentro de un periodo de traspasos marcado por la austeridad y por el decrecimiento de nivel en la mayoría de los casos, conseguir una ‘incorporación’ como la de Emre Mor para la escuadra gallega sería un éxito rotundo para un Óscar García que quiere ver esa calidad en la zurda, esa visión de juego, dinamismo entre líneas y maniobrabilidad en espacios reducidos brillar en Vigo. Con Emre Mor todo es una incógnita, menos su talento.  

Christian Sánchez de la Blanca

Juan Manuel Serrano Arce / Getty Images

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